Teatro, el gran espejo

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Jorge Castro Realpozo
Actor campechano con una trayectoria de más 38 años, forma parte de la generación precursora del teatro independiente en Campeche

Con más de 38 años como actor, Jorge Castro Realpozo comparte su gran amor al teatro, el arte que le ha permitido definirse y aprender a amar la vida, porque asegura que sobre el escenario, el teatro es el gran espejo donde todos nos descubrimos y actuamos.

¿Por qué decide hacer teatro?
Siempre estuvo presente la vena artística en casa. Desde muy niño me incliné por la lectura, en las reuniones familiares siempre se dio la tertulia en que algunos declamaban y otros cantaban, todo eso de alguna manera permanece sensible en mí y resurge cuando llega el momento de hacer teatro.

Confieso que aunque siempre me gustó el teatro, jamás me imaginé llegar a estar en un escenario, pero por esas cosas de la vida una compañera de la carrera, la maestra Lulú Ocampo, me invitó a participar en un proyecto teatral bajo la dirección de una gran actriz y directora, Lulú Ávila.

Y tras esta experiencia entre varios creamos el grupo de teatro independiente “Personare”. Esa fue una experiencia muy bonita porque ahí todos hacíamos de todo, aportábamos lo que sabíamos y sobre todo nuestro entusiasmo desde montar la obra, las escenografías, los programas de mano, etcétera. “Personare” debut a con la obra “Y el milagro”, de Felipe Santander.

¿Qué personaje ha marcado su carrera?
Todos son entrañables, pero en particular puedo decir que “Pedro”, en la obra “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo porque fue un protagónico, y por todos los esfuerzos que pasamos para presentar.

Y bueno, no puedo decir que de alguno de los personajes que he representado no me agradara, todos llegaron a mí y han sido parte de mi vida y de mi crecimiento como actriz.

¿Qué sucedió con la contaduría?
Por la habilidad al dibujo y la pintura tengo la oportunidad de aportar a la compañía con la elaboración de las escenografías, los programas de manos…

El teatro ha beneficiado mucho mi faceta como pintora porque me da una nueva visión, creo que ningún arte se hace sólo siempre haya una interrelación con otros y con otras cosa más como las experiencias, la vida misma, pues todo ello enriquece la obra del artista.

¿Qué le ha dado el teatro?
Me ha ayudado a entender la vida. El teatro es un espejo y a través de este, como actor o como actriz, como ser humanos te lleva a conocerte a ti mismo, hacer una introspección y así poder dar paso a los personajes que habrán de interpretarse.

Con el teatro nos despojamos de bloqueos, de muchas cosas y aprende una reírse de sí mismo, no temer al ridículo y que todos seres humanos y estamos expuestos, y todo esto nos da la seguridad en el escenario; también me ha permitido la capacidad de entender a los demás, porque al analizar los diversos personajes, uno aprender que todo tiene un porqué.

¿Alguna recomendación al público?
Le recomiendo que no dejen pasar la oportunidad de conocer y disfrutar el teatro, y que se preparen para hacer como se debe porque todo es parte de la experiencia, que sean puntuales y no se confíen que llegarán a tiempo para poder estar de manera anticipada y disfrutarlo.

Todo esto lo digo porque son detalles que expresan respeto tanto para el actor como para el resto del público, porque el teatro es colectivo, el actor siente al público aunque en apariencia estén separados, por ello si no les gusta la obra que mejor se retiren y no se distraigan platicando, pues el trabajo de preparación para presentarla es extenso, lo que se ve en una hora, hora y media llevó días, meses de ensayos, y considero que el respeto es fundamental.