Con el tiempo…

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Las gordas también…
Karla Sansores Montejo

Con el tiempo, aprendemos que los amigos son los que están, cuando se debe…
Con el tiempo, aprendemos a apreciar a las personas con sus defectos y virtudes…
Con el tiempo, las amistades se convierten en lazos sólidos…
Con el tiempo, dejamos ir a quienes amamos para que sean felices…
Con el tiempo, empezamos a perder a quienes amamos…
Con el tiempo se aprende a apreciar las cosas que son pequeñas…
Con el tiempo aprendemos a darle tiempo al tiempo…
¡Tanto miedo le tenemos al tiempo!
Y junto con el tiempo, tememos a cosas que vienen con él, como los años, la edad, la vejez, las pérdidas, los duelos, la muerte…
Hubo una vez una edad en la que empezamos a sumar las cosas, los días, los juguetes, los amigos. Y hay una edad, en la “madurez”, en la que empezamos a restar, a los amigos, a los abuelos, a los tíos, a los papás. Son situaciones que se nos van de la mano, pero que simplemente, son parte de las cosas que tenemos por vivir.
Tengo muchos amigos, como gracia de Dios, y yo no puedo decir que los cuento con los dedos, porque sí son más de 10. Algunos de ellos los conocí desde la infancia, y honro sus vidas y las vidas de sus padres que los han hecho grandes hombres y mujeres, grandes campechanos.
Tal es el caso del maestro Rubén Sarabia Juárez quien acaeció apenas el pasado jueves 21 de marzo, en el inicio de la primavera. Dio a este mundo uno de los hombres de corazón más noble que conozco y que es mi amigo desde que éramos unos niños. Pienso que lo mejor que puede dejar un ser humano en esta tierra es precisamente a personas que tengan ideales y que hagan las cosas con justicia, con amor, con esperanza y con la caridad por la raza humana.

GORDITOS Y BONITOS
En pleno 21 de marzo, coincidente con la entrada de la primavera, se celebra a nivel mundial el Día de la Poesía, en este día, quisiera felicitar a todas mis amigas y a mis amigos que son poetas y con sus letras hacen que este mundo sea mejor.
Para honrar el día, comparto con ustedes un poema de la cubana Dulce María Loynaz, que a propósito, se titula: “Tiempo”:

El beso que no te di
se me ha vuelto estrella dentro…
¡Quién lo pudiera tornar
-y en tu boca…- otra vez beso!

Quién pudiera como el río,
ser fugitivo y eterno:
Partir, llegar, pasar siempre
y ser siempre el río fresco …

Es tarde para la rosa.
Es pronto para el invierno.
Mi hora no está en el reloj…
¡Me quedé fuera del tiempo!

Tarde, pronto, ayer perdido…
mañana inlogrado, incierto
hoy… ¡Medidas que no puede
fijar, sujetar un beso!…

Un kilómetro de luz,
un gramo de pensamiento…
( De noche el reloj que late
es el corazón del tiempo…)

Voy a medirme el amor
con una cinta de acero.
Una punta en la montaña:
La otra… ¡Clávala en el viento!…

¡Hasta la próxima!
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