Ah Kim Pech: Origen e infinito

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BARLOVENTO
Javier CASTILLO

¿Qué intentan decirnos cada uno de los monumentos construidos en los espacios públicos de San Francisco de Campeche?

¿Cuándo y en qué períodos de gobiernos fueron edificados? ¿Cuáles de estas estructuras son las más emblemáticas y por qué?

¿Cuál es la importancia y significado de los monumentos en el espacio urbano?

Es a través del análisis arquitectónico de la escultura pública, plasmado en el libro Ah Kim Pech Origen e Infinito, como Carlos A. de J. Domínguez Vargas, nos proporciona elementos para la obtención de las respuestas y las razones para que cada monumento fuese colocado en sitios específicos.

El recorrido nos lleva desde la época de la Colonia hasta principios del siglo XXI y sobresale el hecho de que ha habido períodos de estancamiento prolongados, consecuencia de planificaciones urbanas ausentes por parte de los gobiernos locales.

Es de subrayar que Domínguez Vargas enfoca su investigación en la escultura pública y no en la obra pública, que es diferente, pero de alguna manera tienen relación.

El libro, financiado por la Fundación Pablo García fue presentado en el 2014.

“Una ciudad sin pasado o una ciudad con un pasado fragmentado, borrado o inventado, es como un ser humano que ha perdido su memoria y tiene, lógicamente, lo que el futuro le depare”, expuso en su momento Iva San Martín Córdova, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM en la presentación del trabajo, resultado de cinco años de investigación.

Los elementos escultóricos con los que emerge la ciudad de Campeche conllevan discursos ideológicos diferenciados: uno de tipo religioso de tipo propagandístico, y el otro militar y defensivo. El discurso religioso es educativo, pacífico y unificador.

El militar es defensivo-ofensivo, bélico y fragmentador bajo el concepto de una sociedad de clases dividida en dos niveles de pobladores: quienes viven protegidos bajo el cobijo de las murallas y los que vivían extramuros sin derechos a ser defendidos, una situación de segregación racial.

Lo religioso lo representan las iglesias construidas por los franciscanos, y lo militar, las murallas.

Con el paso del tiempo y hasta mediados del siglo XX, es cuando Campeche deja de ser impasible y eterno con la creación del proyecto del Campeche Nuevo, la reconstrucción de la emblemática Puerta de Mar, y el impulso de la modernidad con la refundación por parte de José Ortíz Ávila con la construcción de espacios emblemáticos centralizadores como la Plaza de la República como eje principal del nuevo Campeche.

Ese Campeche moderno incluyó aspectos arquitectónicos prehispánicos diseñados por Joaquín Álvarez Ordóñez.

La intención del gobernante fue que Campeche trascienda en el tiempo y en el espacio universal a partir de la libertad humana, plasmada a través de los monumentos.

También destaca el proyecto urbano que enlazó con el centro de la ciudad amurallada los principales barrios extramuro en vías de crecimiento.

Ah Kim Pech Origen e Infinito, es un excelente material para historiadores e investigadores, y también para quienes tienen la responsabilidad de planificar las políticas de urbanismo en los gobiernos locales.