se dice, columnistas.

Que es verdaderamente deprimente transitar por la zona del Palacio Federal, debido al plantón que ahí realiza Luis Antonio Che Cu, quien encabeza el Frente Campesino Independiente Emiliano Zapata. El espectáculo es una verdadera vergüenza: campesinos tirados a las puertas de ese edificio, hamacas colgadas en las palmeras y árboles, ropa y trastes regados en los jardines y avenidas, malos olores emanandos de las fritangas y otros gases en el aire.

Que todo se debe a que a Che Cu y sus huestes se les ocurrió presionar a la “superdelegada” Kathia Meave para que resuelva los añejos problemas de las tierras que no están regularizadas en las ampliaciones forestales del Sur de la entidad. Y como no encontraron la respuesta esperada, decidieron regresar a su vieja táctica: los plantones y tomas de instalaciones del Gobierno federal.

Que la protesta de los campesinos han afectado a cientos de personas, pues en días diferentes han bloqueado los accesos de las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT), el Registro Agrario Nacional (RAM), de las dependencias que se asientan en el Palacio Federal, en pleno Centro Histórico de Campeche, y también han tomado la caseta de cobro de la autopista Champotón-Campeche.

Que al aparecer ya hubo un acuerdo en el que Che Cu se comprometió a levantar su plantón y ya no volver a tomar oficinas… por ahora. Lo cierto es que las afectaciones y molestia que han causado estos seguidores del líder campesino ya son irreversibles. A nadie se le niega que tiene el derecho de manifestarse, pero cuando se perjudica a personas que no pueden realizar trámites, se convierte entonces en una conducta censurable. La nula respuesta de las nuevas autoridades federales ha contribuido a echarle gasolina a esa hoguera que siempre mantiene encendida Luis Antonio para avivarla cuando le convenga