¡Me niego a aceptar que las cosas no pueden cambiar!

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ESCRITOS

JORGE ESTEBAN CHAY VALLADARES

Conformarse es el peor legado que podríamos entregarle a la historia. Se vale tener miedo, se puede tener dudas, pero jamás debemos rendirnos. El futuro incierto le pertenece a los que se atreven a salir de donde hoy parecen ser sus límites.

Si nunca nos arriesgamos a caminar entre la incertidumbre, siempre seremos una estatua en honor a la cotidianeidad y a la frustración del futuro; que será utopía por el miedo a hacer posible lo hoy parece inalcanzable.

Los indecisos y temerosos quedan bajo los escombros del olvido y la frustración, a ellos nadie los recuerda. Entendamos que no nacimos solo para esperar morir, nacimos para dejar huella en la vida de otros; nacimos para encarnar la esperanza de muchos.

Buscar trascender es la mejor elección, que siempre nos exigirá congruencia, convicción y entrega. Este mundo necesita liderazgos congruentes, gente que crea y luche por un cambio en todas sus dimensiones; Pues siempre será preferible luchar por construir algo mejor, a solo lamentarse del transcurrir.

No somos turistas en la realidad social, somos escultores del presente. No nacimos para aceptar todo ni para ser el eco cupular. Nacimos para transformar, para decidir, para proponer y para construir algo mejor.

El presente ha cambiado y no podemos permitir la inmovilización social. La izquierda nos ató a la frustración y a la impotencia, hasta asquearnos de participar, llevándonos a un aparente callejón sin salida en donde les estorbemos poco y creamos menos en una realidad reformada.

Caminamos sin poder comprender nuestro papel protagónico que no es solitario sino popular, pues todos debemos aportar en construir una mejor nación. Somos el sol naciente del Este, la esperanza real de un cambio social responsable, no depositado en solo uno sino en todos.

Hoy necesitamos de una revolución de pensamiento político, que nos permita comprender que nuestra participación social no se limita a la simple observación y critica. Necesitamos ser ejemplo en nuestro actuar y contagiar con ánimo y actitud a otros.

Me niego a aceptar realidades sociales sin salida, esas que se edifican con el consentimiento de la pasividad y del acallamiento social. Podemos tener diferencias en las rutas, pero el fin solo debe de ser uno: El bien común.

La tolerancia responsable deberá guiar siempre nuestro actuar, debemos siempre significar lo que defendemos. No podemos entender la democracia y la justicia social pensando en que lo correcto es aniquilar al adversario, pues las diferencias siempre serán fortalezas en la construcción de un mejor presente.

No es el momento de ser monumentos a la frustración, es la hora del atrevimiento social, de la participación; de asumir el compromiso y la responsabilidad de construir el presente que mañana le entregaremos a nuestros hijos.

En la vida no existen superhéroes de otros mundos, existen hombres y mujeres que se convierten en héroes de otros por su extraordinaria voluntad de conseguir lo aparentemente “imposible”.

Es el momento de negarnos a aceptar que las cosas no pueden cambiar.