El patrono San Diego de Alcalá fue paseado ayer en concurrida procesión por las principales calles de Nunkiní, luego de celebrar la misa en su honor como parte de su fiesta anual y de los 556 años de su muerte, a quien la grey católica una vez más demostró su fe hacia el santo.
Al concluir el recorrido los organizadores repartieron rosquitas de harina a los presentes y como marca la tradición, fueron quemados el “U Dzuli Ka’ak” (Caballero de Fuego).
Al amanecer, varios grupos de fieles llevaron serenata a San Diego de Alcalá y a las 10:00 horas asistieron a la misa que ofició el vicario Vicente Rafael Góngora Sánchez acompañado del sacerdote Rogelio Ávila Gamboa y de los religiosos invitados Juan Eliodoro Kantún Huchín, Francisco Verdejo Aguilera, Ponciano Can Naal y Alejandro Uc Uc.
El patrono estreno como todos los años atuendo que le regaló la comunidad como una promesa. Pese a la lluvia que se dejó caer en la mañana, los católicos de Nunkiní y otros provenientes de diferentes puntos de la región llegaron puntuales al festejo por las calles donde se dejaban escuchar cánticos y voladores bajo el son de las campanas de la parroquia central y del mariachi “San Diego”.
Una tradición marca que después de la procesión varias familias deben repartir a los presentes rosquitas de harina, otros en cambio entregaron pañuelos, gorras, camisetas con la fotografía del patrono en señal de bendición.
La quema del “U Dzuli Ka’ak representa el combate de las enfermedades que hace siglos cobraban muchas vidas al convertirse en epidemia, como cuando la viruela negra asoló una localidad entera.


































