ANTROPOLOGA
“Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca” (Popol Vuh)

Amar nuestras raíces

Con 30 años de vivir en Campeche, la antropóloga Socorro Rodríguez Ruiz es una de las más importantes promotoras del patrimonio cultural intangible, una vocación heredada de sus abuelos maternos que le enseñaron a amar la tierra y a sus padres que le infundieron admiración por los pueblos y sus tradiciones.

¿Porqué elige ser antropóloga?

Mis padres nos infundieron el interés por la cultura. Recuerdo que siempre los paseos familiares eran para conocer algún pueblo, su mercado, su plaza, su Iglesia… y en las vacaciones de verano siempre se incluía conocer algún museo. Y bueno, cuando llega el momento de elegir la profesión, aunque primero elijo leyes, en la Universidad Veracruzana, finalmente me decido por la antropología; decisión que tomé cuando escuché una clase en la que analizaban el Códice Dresde, el escrito más antiguo conocido en América y que versa sobre los mayas, y yo quedé cautivada.

¿Cuándo llega a Campeche?

Al concluir la carrera trabajé con nahuas del estado de Hidalgo y después con totonacas de la zona sur de Veracruz; y a finales de 1989 llega la oportunidad de trasladarme a Campeche para sumarme al equipo del entonces Instituto de Cultura, bajo la dirección del licenciado Enrique Escalante Escalante, quien también era un apasionado de la cultura tradicional. Este equipo se dedica a investigaciones sobre usos y costumbres, entre las que destaca la que dio origen a la creación de la Casa de las Artesanías.

Después continúo como encargada del Departamento de Comunidades Rurales y Grupos Étnicos, cuando llega como directora del Instituto de Cultura, la licenciada Carmen Espinosa Rafful, lapso en que se desarrollan importantes investigaciones y el rescate de material bibliográfico muy interesante que da forma al acervo especializado sobre el Estado, que actualmente ofrece la Biblioteca Campeche.

Después, alrededor de 17 años, me desempeño como coordinadora estatal del Programa de Apoyo a las Cultura Municipales y Comunitarias (Pacmyc), mediante el cual se logra una sinergia fabulosa que permitió ir de 9 proyectos a concurso en la primera convocatoria hasta más de mil proyectos en los últimos años que se ejecutó el programa.

Después de Pacmyc me solicitaron conformar el área denominada Vinculación con los Municipios, avocada al fomento y promoción de la cultura; y luego viene la oportunidad de trabajar en un proyecto de vinculación con el estado de Oaxaca, bajo el auspicio de la Unión Europea, que me llevó a vivir a Calakmul por algunos años.

Actualmente me encuentro a cargo de proyectos de conservación y promoción del patrimonio cultural intangible, en el área de Identidad Cultural y Desarrollo Comunitario, de la Secretaría de Cultura.

¿Cuál ha sido la recompensa?

Al transcurrir de todos estos años, lo que más me da satisfacción es que ya hay más gente que se preocupa por el patrimonio cultural intangible, y que la sociedad civil es más consciente de su valor.

También, ver empresas culturales que cresen y se mantienen, las cuales despegaron con un proyecto de Pacmyc; la oportunidad de conocer la realidad cultural y comunitaria de todo el estado y la dicha de trabajar en algo que me gusta, que disfruto y que promuevo, porque no me canso de promover a Campeche