Sabiduría en las manos

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Nelsi Cruy Puy

Nelsi Cruy Puy
*Más de 50 años trabajando la palma de jipi
*Sus abuelos y sus papás le transmitieron sus conocimientos

Nelsi Beatriz Cruz Puy, originaria de Becal, Calkiní, se muestra orgullosa de sus raíces mayas y desde hace más de 50 años se dedica al bordado de sombreros y artículos con palma de jipi, conocimiento que le ha ido trasmitiendo a sus nuevas generaciones, pues considera importante mantener el legado de sus antepasados.

En breve charla, recuerda que fue a la edad de siete años cuando sus abuelos y sus padres comenzaron a inculcarle esta técnica de tejido que se sigue realizando al interior de las cuevas, y que ha representado para su familia, no sólo el sustento diario, sino el reconocimiento a una actividad ancestral.

¿Cuánto tiempo tiene dedicándose al tejido de la palma de jipi?

Tengo exactamente 53 años trabajando este material, desde que tenía siete años mis padres comenzaron a enseñarnos cómo se realiza el bordado y todo lo que se tiene que preparar con la palma antes de que se teja y hagamos alguna pieza. En ese entonces mis padres y los abuelos comenzaron trabajando primero la palma de huano y posteriormente con el jipi, no solo elaborando sombreros, sino también algunas otras curiosidades que fuimos aprendiendo con el paso del tiempo.

¿Siguen preservando la técnica ancestral de trabajar al interior de las cuevas?

Sí, todas las piezas que se elaboran tienen que hacerse en las cuevas, porque es la humedad lo que permite la flexibilidad del material, es un poco difícil de aprender porque se requiere mucho tiempo de atención y de entender cómo se comporta la palma de jipi mientras se va trabajando.

¿Qué tan complicado fue para usted aprenderlo desde niña y que ahora desea que más generaciones puedan aprender?

Fue muy difícil porque en ese entonces primero íbamos a la escuela y cuando regresábamos y mi papá nos metía a la cueva, pues ya había empezado el tejido y solo continuábamos por ratos con lo que ya estaba adelantado, luego nos mandaban a hacer la tarea y terminando nos ponían a preparar material y continuar tejiendo, se requiere de mucha atención y de mucha dedicación para aprender a la perfección la técnica del tejido de palma.

¿Con el paso del tiempo se ha dificultado el contar con el material para poder tejer?

Afortunadamente hay una persona que se dedica exclusivamente a vender el material, y lo lleva hasta nuestra comunidad en Becal, los vende por rollos aún verde y hay otra persona que se dedica a blanquearlo que es como nosotros ya lo compramos, porque tiene su proceso previo, tienen que trabajarlo con azufre, luego va al sol para secarse y que se pueda trabajar.

El problema es cuando estamos en temporada de lluvia porque no tenemos material, está muy escaso y mientras para poder producir más piezas se nos dificulta, siempre ha sido el problema de no tener a la mano la materia prima.

¿Cuánta gente en su familia mantiene esta tradición de bordar palma en las cuevas?

Por ahora ya solo quedamos 10 personas que lo mantenemos, mis abuelos ya fallecieron, ya mis padres no lo trabajan y por eso buscamos que nuestros hijos y nietos, desde muy pequeños aprendan esta técnica, para que no se pierda la tradición, es muy representativo de nuestra región, es parte de nuestras raíces y más ahora que mucha gente ya nos reconoce el trabajo que realizamos.

¿Qué tanto valora la gente el trabajo que realizan, tanto locales, como nacionales y extranjeros?

Afortunadamente hay mucha gente que sí valora todo el esfuerzo y trabajo que lleva elaborar una pieza tejida con palma, les gusta el trabajo que realizamos, muchos se sorprenden de cómo es que queda tan flexible la pieza, por ejemplo, los sombreros, y que se pueden mojar, pero no les pasa nada, se secan enseguida y queda como lo compraron.

Hay reconocimiento de la gente de fuera, quienes nos preguntan cuánto tiempo necesitamos para poder tejer una pieza, y es cuando les decimos que los más sencillos en cuatro días los más complejos hasta casi un mes para hacer un sombrero.

Y eso queremos, que se lleven una buena impresión del trabajo que realizamos en nuestra comunidad, siguiendo una técnica ancestral maya que sigue vigente en nuestra región y que no debe perderse.