Reciben a párroco de San Rafael

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Momento en que el Obispo de Campeche entrega el bautisterio al nuevo párroco, uno de los símbolos fundamentales para su ministerio

En una ambiente de fraternidad y alegría, el Obispo de Campeche, monseñor José Francisco González González, presidió la toma de posesión del presbítero Alfredo Luna Vieyra como nuevo titular de la parroquia de San Rafael Arcángel de esta ciudad capital.

Como lo había anunciado a la comunidad el presbítero Andrés Hernández Tinoco, al recibir la nueva encomienda de servir en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, en Guerrero, dejó la estafeta como párroco de San Rafael Arcángel al padre Alfredo Luna Vieyra.

En la toma de posesión, que se lleva a cabo dentro de una celebración eucarística, monseñor González hizo entrega de las llaves de la parroquia y los símbolos ministeriales, en primer lugar del bautisterio, el confesionario y las llaves del Sagrario, sitio sacro que resguarda la Sagrada Eucaristía, y finalmente y el presbiterio o altar.

Todos estos símbolos, recalcó, que ponen de manifiesto la responsabilidad que asume el nuevo párroco como pastor cercano al rebaño de Dios, la feligresía que corresponde a la Parroquia de San Rafael Arcángel.

Cabe recordar que tanto el padre Andrés Hernández Tinoco como el padre Alfredo Luna Vieyra pertenecen a una congregación religiosa, la Sociedad de Hermanos de Jesús, que recientemente realizó una asamblea general en la que se determinaron cambios dentro de su comunidad a nivel nacional, los cuales dieron causa al relevo.

Con presencia en la Diócesis de Campeche desde 1984, la Sociedad de Hermanos de Jesús fue fundada el 26 de abril de 1971 por monseñor Fidel de Santa María Cortés, Obispo de Chilapa, Guerrero y el presbítero Adolfo Silva Valdez.

En la actualidad, la Sociedad de Hermanos de Jesús tiene presencia pastoral en las diócesis de Campeche y Chilpancingo-Chilapa, las arquidiócesis de Puebla y Acapulco, en México; la Arquidiócesis de Caracas y la Diócesis de los Teques, en Venezuela; las arquidiócesis de Omaha y Sioux City, en Estados Unidos; y en la Diócesis de Tilarán, Costa Rica.

Por: Noemí Heredia