Concluyen fiestas patronales en honor a San José Sánchez

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Acompañados del padre Jesús Román Huerta Wong, jóvenes de la parroquia se encargaron de colocar el altar donde serían colocadas las reliquias del santo.

Noemí Heredia Bernés

Feligreses de todas partes de la Diócesis de Campeche, en especial jóvenes, acudieron a las fiestas patronales en honor a San José Sánchez del Río, que se llevaron a cabo en la Parroquia de Santa Ana y que concluyeron con la veneración de las reliquias del santo.
Las actividades se desarrollaron del ocho al 10 de febrero, lapso en que la gente tuvo oportunidad de conocer más sobre la vida del San José Sánchez del Río, conocido también como San Joselito, a través de la charla “Contexto Histórico de la Cristiada”, a cargo del historiador Alejo Pérez Mezquita.
El sábado nueve de febrero, al finalizar el rezo del santo rosario y la celebración eucarística se proyectó el filme “Cristiada” y el domingo 10 de febrero, la comunidad se llenó júbilo al recibir las reliquias del santo que fueron llevadas en procesión después de la misa de las 18:00 horas para retornar a la parroquia e iniciar la veneración.
Ahí, el padre Armando José Rosado Cel, párroco de Santa Ana, compartió con los asistentes sobre la vida y obra de San José Sánchez del Río, uno de los santos mexicanos más jóvenes canonizado por el Papa Francisco en 2016.

“NIÑO CRISTERO”

También conocido como el “Niño Cristero”, formó parte de las milicias cristeras, pero no era combatiente, y tenía menos de 15 años cuando fue detenido, torturado y asesinado a sangre fría el 10 de febrero de 1928, en un ritual elaborado, invitándole explícitamente a rechazar la fe.

PATRONO DE LA NIÑEZ

Por su corta edad, San José Sánchez del Río ha sido acogido como santo patrono por la niñez y la juventud católica en México.

PERSECUCIÓN
Padeció persecución religiosa por parte del poder político; los 27 testigos del proceso de santificación lo recuerdan como un muchacho normal, sano y de carácter jovial, y se distinguía por su compromiso en las difíciles actividades parroquiales no permitidas en aquellos tiempos de persecución.