Aporte a la vida con el don de la palabra

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Abogado de profesión, escritor y periodista por vocación, Salvador López Espínola se distingue por su gran aporte al ejercicio gubernamental, al acervo histórico y cultural a través de sus letras, pero sobre todo como impulsor de generaciones de profesionales de la Comunicación, a quienes considera pieza fundamental para el desarrollo del Estado.

¿Quién es Salvador López Espínola?
Soy abogado egresado de la Facultad de Derecho por la Universidad Autónoma Nacional de México y cursé una Maestría en Derecho Constitucional en España. Toda mi carrera ha sido determinada por mi profesión, pero las circunstancias, mi pasión por la lectura y la escritura, me llevaron a ejercer también el periodismo.
Recién egresado, mi primer trabajo fue como titular de la Oficina de Comunicación Social durante las administraciones de los gobernadores Rafael Rodríguez Barrera y Eugenio Echeverría Castellot, encomienda en la que también escribí discursos no sólo para el Ejecutivo sino para legisladores, testimonio de ello son los casi 10 tomos de discursos parlamentarios que poseo.
Me desempeñé también como abogado del Estado, fui diputado local electo, director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación del Instituto Campechano y he escrito libros. Actualmente estoy dedicado a mi despacho y brindo asesorías a los Ayuntamientos de Campeche y Champotón.

Platíquenos sobre sus obras
Mi primera publicación fue “Nuestras huellas recientes: las sucesiones gubernamentales en Campeche de 1939 a 1991”, escrito en 1999; después, “La Virgen del Puerto”, una novela histórica inspirada en la obra “La Plaza de Puerto Santo”, publicada por la escritora Luisa Josefina Hernández; y “La Emperatriz Carlota en Campeche”, que forma parte de la Colección V Centenario del Descubrimiento de Ah Kim Pech, publicada por el Ayuntamiento de Campeche.
Este mes presentaré el libro “Los Chicleros”, que se suma a la colección “Campeche Crecer en Grande”, en el cual abordo aspectos interesantes del esplendor económico que generó la explotación del chicle durante más de 30 años.

¿Cómo llegó al Instituto Campechano?
Siendo asesor del licenciado Renato Sales Gasque, en el periodo que fue Procurador de Justicia del Distrito Federal, el entonces gobernador Jorge Salomón Azar me solicitó hacerme cargo de la Escuela de Ciencias de Comunicación del Instituto Campechano. Esta propuesta llega al mismo tiempo de mi elección como diputado local, cargo al que renuncié para entregar el 100 por ciento, pues siempre tuve interés en impulsar la formación de profesionales en el ramo, ya que el periodista, el comunicador, es pieza fundamental para el desarrollo de una sociedad.

¿Cuál es su opinión del periodismo en Campeche?
Lamentablemente prevalece un desdeño a la profesión. Los periodistas son la opinión pública, y publicada además, eso algo que los políticos y los gobiernos no deben olvidar; por ello mi consejo para quienes ejercen esta profesión es que nunca dejen de aprender, que se desempeñen con honestidad y dignidad.

Una entrevista de Noemí Heredia Bernés / Fotografía: José D. Beytia