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Agencias/Venecia

Todo el mundo sabe lo que dijo Neil Armstrong cuando pisó la Luna, y cuando el actor Ryan Gosling lo repite en la película First Man, que abrió el Festival de Cine de Venecia, suena como un diálogo tan conocido como “¿Ser o no ser?”.
Pero Damien Chazelle, director de La La Land y ganador del Oscar, interna al espectador aún más en ese momento épico cuando Armstrong dio “un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, y muestra cómo se sintió dejar el mundo atrás con una gran probabilidad de no volver más.
“Esta es una historia que necesitaba moverse entre la Luna y el fregadero de la cocina”, dijo Chazelle sobre la película que comienza en 1961 cuando Estados Unidos está detrás de la Unión Soviética en la carrera espacial, hasta el alunizaje de 1969, con muchas y crisis personales y profesionales en el camino.
En la cocina está la esposa de Armstrong, Janet, interpretada por la actriz de The Crown Claire Foy, quien le dice a un amigo que se casó con el ingeniero aeronáutico “porque quería una vida normal”, pero que se encontrará criando a una familia en circunstancias extraordinarias.
Lo anodino de la vida cotidiana de First Man contrasta con lo ambicioso de la misión.
A Armstrong le dicen que ha sido seleccionado para dirigir la misión Apolo 11 en el poco glamoroso ambiente del baño de su trabajo. Cuando le dice a su hijo que irá a la Luna, el niño pregunta si puede jugar en el jardín.
“Su padre no era un astronauta, era su padre”, dijo Foy, quien, como el resto del elenco, habló con la familia de Armstrong para prepararse para una película que se aleja de la glorificación patriótica y se centra en la valentía y la fragilidad de los personajes.
First Man es una de las 21 películas que compiten por el León de Oro, que se entregará el 8 de septiembre.