La política y el poder

23

La política, entiéndase y ubíquese en el término actual de quienes están en algún partido político, en alguna posición de gobierno, o simplemente en quienes dirigen de alguna manera agrupación alguna en donde el beneficio sea personal so pena del sacrificio de quienes creen en ellos, es tan antigua, como la humanidad misma. Como antecedente primero, el concepto de política y su objeto se remonta a períodos antiguos que es cuando la sociedad siente la necesidad de organizarse en un sistema jerárquico y…¡he ahí precisamente el oportunismo de ciertos individuos que adquirieron poder sobre el resto, ya sea por su fortaleza física o por sus habilidades e inteligencia!
Nada ha cambiado, pues como en la antigüedad, cuando los sistemas políticos eran completamente absolutistas, (centrados en un solo sujeto que cual gigantesco dedo, señalaba individuos y decidía destinos), el espejo de las veinticuatro horas del día siguen reflejando la misma imagen, colgada de las manecillas del reloj, girando incesantemente viajando con el concepto de poder de Max Weber quien decía “el poder es la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta ajena” y en las distintas modalidades del ejercicio de ese poder está el pago de servicios sin importar si ello pudiera demostrar la verdadera cara de la moneda que desde el aire sigue siendo esa interrogante de cara o cruz, pero sin las apuestas más que en la clandestinidad, de quienes son los más, pero que tienen miedo de mostrarse abiertamente por el temor a demostrar el producto de una causa concreta envuelta en la protección y la complicidad de quien en estos momentos se encuentra disfrutando lo más elevado de la rueda de la fortuna, jamás esperando que esta pudiera en algún momento bajar e invitarlos a caminar de nuevo en esa tierra sólida de la que se olvidaron por un sueño de grandeza e ignorancia.
Según Diego Valadés esto tiene un nombre y se llama “detentadores del poder”, y están esparcidos por todos lados, y con el enorme don de la multiplicación puesto que consideran necesaria la demostración del poder para la ejecución de sus decisiones, pasando en contra de la justicia, de la verdad y de la razón, divorciándose de la autoridad para, al sentirse plenamente protegidos, utilizar el autoritarismo como medio y el capricho como justificación plena de su desconocimiento humanista y de sensibilidad profesional, mostrándose únicamente como entes de fuerza sin inteligencia, de soberbia sin humildad, de centralismo sin aceptación, y de envidia sin reconocimiento. (Rara conjugación que se encuentra en cada esquina, o en cada fracaso de proyección social, que tan solo exhibe a esa “autoridad” que tan solo ordena y debe ser obedecido, del divorcio de un objetivo inicial con la realidad de un fracaso final.
De funcionarios simples, a “jefes”, pues jamás demostraron el haber aprendido a ser “líderes”, de ciudadanos comunes a “patrones”, pues solo buscan llenar sus valijas sin saber que una misión y una visión están siendo encarceladas de por vida, de acuerdo a lo establecido por Maritain, por la legalidad con vigencia infinita de un supremo que deja su imagen, sus valores y su trabajo en quienes cosen con la misma hilera “La Política y el poder”
Comentarios: garihefa@hotmail.com