Doloroso Viacrucis

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Viacrucis viviente en Calkiní

Feligreses de esta cabecera municipal y de Dzitbalché, Bécal y Nunkiní participaron en el Viacrucis que se llevó a cabo ayer para rememorar la crucifixión y muerte de Jesús, ceremonias encabezadas por el párroco de cada localidad.
En punto de las 10 de la mañana, en Calkiní la gente se reunió para presenciar el Viacrucis y acompañar el doloroso camino de Cristo rumbo al Monte Calvario y presenciar su muerte. Los lamentos de la virgen María y de María Magdalena fueron tan reales, que muchos sintieron pesar por el momento que estaban viviendo.
Los católicos partieron de distintos puntos de la ciudad como el barrio de San Martín, de la colonia Fátima y del fraccionamiento Fervor Patrio, con la meta de encontrarse en la parroquia central en un mismo evento para, al medio día, asistir al sermón de las Siete Palabras que es cuando muere Jesús en la Cruz.
En la tarde, se ofrecieron los Santos Óleos y después el Rosario y la Marcha del Silencio por las principales calles.
Como cada año, la feligresía demostró su entusiasmo por esta celebración, como sucedió en Dzitbalché, donde varios grupos representaron el Viacrucis con la pasión, la crucifixión, muerte y entierro de Jesucristo a partir de las 10 de la mañana, que por cuarta ocasión se escenifica de manera real, y que en esta ocasión atrajo la mirada de turistas que paseaban por el lugar.
En la Villa de Bécal y en Nunkiní las actividades se realizaron de igual forma para conmemorar una vez más el dolor que padeció Cristo al morir para salvarnos en cuerpo y espíritu.

Sin importar el inclemente Sol, los católicos revivieron una vez más su fe al lado de Jesús, en Escárcega

LAS 14 ESTACIONES
En Escárcega, muchas personas participaron como un acto de fe en el Viacrucis encabezado por el sacerdote Manuel Pereira, quien por voluntad recorrió las 14 estaciones descalzo, para revivir los acontecimientos de las últimas horas de Jesús en la Tierra antes de subir al lado de su Padre.
La Iglesia Católica recuerda cada año el dolor y sufrimiento que vivió Jesús para salvar a la humanidad, como un acto para reflexionar las acciones y pensamientos que nos acerquen a una vida más entregada a Dios.

Información: Rosendo Balán y Rafael Can