Un cirujano del cabello

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Pedro Trujeque Loeza

Pedro Trujeque Loeza
*Más de 30 años dedicado al estilismo
*Pasó de trabajar en un banco a tener una peluquería
*Dueño de las estéticas Sharazán en los que trabajan también sus hijos

Nada está escrito en la vida y esa reflexión encaja a la perfección en la de Pedro Trujeque Loeza, un extraordinario personaje campechano, quien de una circunstancia de la vida hoy es un reconocido estilista, aunque su anhelo era estudiar Medicina. Ha enseñado el oficio a sus hijos Pedro y Adrián y a otros muchos muchachos al crear su propia escuela.

¿Cómo recuerda esos primeros inicios en el oficio?
Inicie a la edad de los 19 años, pero no lo estudié como cualquier otro, sino que fue casual mi acercamiento, cuando estaba en la ciudad de México sufrí un accidente y fue necesario permanecer ahí por la atención, el tratamiento y la rehabilitación que pidió el médico.

¿Pero quién lo acerca al oficio?
Pues un primo que tengo, que se llama Alejandro, quien como no quería estudiar, estaba aprendiendo en ese entonces, por el año 1971, mientras yo debía regresar a Campeche porque iba a estudiar en la Escuela de Medicina, pero no fue posible, pues la cuestión médica me obligó a quedarme en la capital del país, por lo que acompañaba a mi primo a sus clases con el estilista yucateco Manuel Novelo, quien tenía un programa matutino llamado “La mujer ahora” en ese entonces en Televisa, pero como un tío le hacía el vestuario a los artistas de esa empresa, tal como María Victoria, Juan Gabriel y Vicente Fernández, por eso fue que conocimos al estilista de Televisa.

¿Tenía usted la intención de aprender el oficio?
La verdad en un principio no, porque solo acompañaba a mi primo y de ahí veía cómo cortaban el cabello, lo cual fue durante tres meses y cuando me regreso a Campeche, convenzo a mi primo que venga a estudiar pero no para peluquero, quizás al principio menospreciaba la profesión.

¿Entonces como empieza a cortar cabello?
Pues para que pudiera subsistir mi primo, le conseguía clientes para que les cortara el cabello mientras él estudiaba la preparatoria, y para ayudarlo aprendí a secar el cabello y a peinar. Eso fue en 979; pero mi primo reprobó sus materias y tuvo que volver a México, dejándome todas su herramientas. Yo trabajaba en un banco pero la clientela que seguía llegando me pedía que les cortara el cabello. Al principio, sólo lo hacía los fines de semana.

¿Qué sucede de ahí en adelante?
Un día, llegó una amiga de mi primo a buscarlo para que le cortara el cabello a su mamá, me arriesgué y con las manos temblando le hice el corte; al terminar, la señora me dijo que era la primera vez que se lo dejaban como ella quería. Me enamoré, no seguí con los estudios y mientras trabajaba en el banco a mis compañeros y hasta el gerente les cortaba gratis el cabello pero los clientes fueron creciendo.

¿Qué sucede después?
Comienzo a ganar clientes, pero solo era para el corte del cabello, porque no sabía ni de tintes ni de bases, ni decoloración y tratamientos, por lo que emprendo los cursos y me empiezo a preparar profesionalmente. Mi primo en cambio, se fue a los Estados Unidos y se dedicó a la carpintería. Soy profesional desde 1980, con más de 70 personas que han trabajado conmigo, actualmente mi hija Sofía está a mi lado.

¿Qué diferencia un estilista de otro?
Es un trabajo que llena de satisfacción, donde uno se gana la confianza de los clientes y muchas de las veces hasta sirve uno de consejero, cuando se da la confianza por el trato y la calidez que uno brinda, donde uno también escucha y calla y bueno lo que le diferencia a uno de otros estilistas, es la ética, pero sobre todo aplicar el slogan que antes tenía el negocio que lo bautizamos como Sharazán y que es: atención, calidez y economía, porque todos aprendemos las mismas técnicas, pero cada uno le da el mejor acabado.