Creer y crear

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Eduardo Gómez
Eduardo Gómez

Poseedor de una gran herencia musical, el maestro Eduardo Jesús Gómez Gutiérrez es ejemplo de talento y amor a la música, una vocación a la que se ha consagrado como músico y mentor.

¿Cómo se enamoró de la música?
Nací en la música, mi padre es don Cecilio Gómez Arteaga, músico de toda la vida con más de 50 años de experiencia y sigue vigente.

Él me cuenta que desde pequeño sintió gran gusto por la música y en toda ocasión que tuvo oportunidad fue a ver tocar a los grupos que venían de fuera y se fijaba cómo lo hacían, tanto que incluso lo empezaron a subir a tocar con ellos, llegando a incursionar de manera profesional con el grupo Salamandra Show.

Y creo que mi parte creativa se complementó con la herencia de mi abuelo materno, don Eduardo Gutiérrez Alonso, profesor de primaria y poeta.

¿Cómo aprendió?
Mi mayor escuela ha sido la propia música. Desde pequeño acompañé a mi papá a sus ensayos y de repente me ponía a seguir la música y tocar los instrumentos, y al darse cuenta que tenía facilidad me empezó a enseñar. Recuerdo que mi primera experiencia fue con las tumbadoras.

Él me enseñó como tocar, me decía que lo hiciera con el oído, sintiendo el ritmo, y así descubrí que esa era la forma de crear música. Sin embargo no todo fue de modo autodidacta, también tomé clases con maestros para aprender a leer notas.

Y en la actualidad toco prácticamente todos los instrumentos de percusión, como la batería, los timbales, etcétera.

Toda esta experiencia y preparación me han permitido desarrollarme y actualmente soy integrante de la Banda Filarmónica Municipal, así como del cuarteto “Los Románticos” y tengo mi grupo musical “Décadas”.

Además, he tenido la oportunidad de enseñar música a las nuevas generaciones a través del Centro de Cultura Infantil y Juvenil “La Chácara” y en el Centro Artístico y Cultural “Leovigildo Gómez”.

Eduardo Gómez
Con más de 30 años de experiencia ha representado musicalmente al Campeche en casi todas las plazas del país, entre las que destacan el Festival Internacional Cervantino, así como en Cuba, Guatemala y Estados Unidos.

¿La música se siente o se aprende?
El mejor maestro que he tenido de música, don Manuel Santo Poot, quien fue director de la Banda de Música del Gobierno del Estado, alguna vez me dijo:

“Lee tus notas, pero ponles corazón”, y esas palabras las tengo muy presentes, porque creo que lo principal de hacer música es sentirla y disfrutarla para poder llegar al público.

¿Se puede vivir sin música?
No creo que exista algo en la vida que no tenga música, ¡está en todas partes! Y soy un firme creyente de que como todas las disciplinas del arte, la música es esencial para el ser humano.

Si a un niño le inculcas el amor a la música es seguro que tenga una mejor vida, que se alejará de las conductas negativas, pues desarrollará inteligencia, habilidades y valores.

¿Sus géneros preferidos?
Soy muy tropicalero, me fascina la salsa, soy fanático del son cubano y he dedicado más de 18 años a la trova.

En este sentido quisiera compartir que tuve oportunidad de ir a Cuba en varias ocasiones y ahí nos dijeron: “El bolero se inventó aquí, pero en México, en la Península se pulió”, con ello los cubanos nos quisieron decir que es mucho más bonito cómo se toca la trova en Campeche y Yucatán.

También me gusta el jazz latino, podría decir que todo género de música me gusta, menos el reggaetón.