se dice, columnistas.

Que las pasiones en el Partido Revolucionario Institucional han aparecido, luego de que se lanzó la convocatoria para la renovación del Comité Directivo Municipal (CDM). Y aunque por los genes priistas siempre ha prevalecido la unidad, la calma y la disciplina, ahora hay dos que tres que han optado por un camino diferente y, desde antes, están intentando causar conflictos.

Que quien más ha estado moviendo las aguas para generar polémica es un militante de nombre Manuel Solís, quien ha dicho que buscará la dirigencia del Comité Directivo Municipal, pero para ello ha recurrido a lo más bajo de la política: acusar sin pruebas, tratar de dividir y, por si fuera poco, buscar victimizarse.

Que Solís ha venido insistiendo en que en el proceso de renovación se favorecerá a la diputada Guadalupe Torres Arango, quien ya lo desmintió y dijo que ella tiene mucho por hacer en su labor legislativa, aparte que ya tiene un cargo en el PRI por lo que no irá por el CDM. Como no le resultó, don Manuel salió con que le están poniendo trabas para participar, cuando aún ni se ha realizado el proceso de inscripción, y, para rematar, ahora sale con la lucha de clases y la victimización: que él representa a la gente pobre y humilde, y sus adversarios son “pudientes”.

Que la estrategia de este personaje más bien pinta a participar en una batalla que de antemano la sabe perdida, pero para él, lo que aparezca entre la polémica, ya es ganancia. El domingo los aspirantes deberán de registrarse y, como dice el dirigente estatal Jorge Lazo: “quien cubra los requisitos de la convocatoria pueden inscribirse, eso es todo, así tan sencillo, no hay ningún problema”. Y sí, no se hagan ‘bolas’.