Volatilidad preelectoral, desde 2000: Banxico

24

Silvia Rodríguez/México

Aunque se ha observado que en los últimos tres periodos electorales el peso presentó volatilidad en meses previos a los comicios, ésta ha sido transitoria y ha tendido a disminuir, y el hecho que el tipo de cambio sea flexible es una fortaleza, pues permite que se ajuste a choques como los que enfrenta la economía nacional, aseguró el gobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León.
“Si bien sí es un entorno de mayor incertidumbre, consideramos que tanto las condiciones a que hemos dado lugar en cuanto a tasas de interés, como la postura fiscal, contribuyen a que el ajuste sea más ordenado”, indicó el gobernador en entrevista con Carlos Marín en El asalto a la razón, de MILENIO Televisión.
Ante las expectativas que Grupo Financiero Banorte tiene de que el tipo de cambio llegue a 21 pesos por dólar hacia julio de 2018; es decir, antes de las elecciones presidenciales, y las acciones del Banxico para frenar la especulación y evitar que la divisa mexicana alcance o incluso supere ese nivel, respondió que el hecho de que el país tenga un tipo de cambio flexible es una herramienta muy valiosa.
“Permite que se ajusten a veces de manera importante los precios en la economía y evita a veces que la actividad económica se vea afectada. Si bien puede a veces depreciarse el tipo de cambio, puede tener algún ajuste por la volatilidad, ya sea asociada con el TLC o con el periodo electoral y podrá llegar a diferentes niveles, no necesariamente ese”, sostuvo Díaz de León.
Añadió que en la medida en que tengamos un mercado líquido, con gran cantidad de compradores y vendedores, es positivo porque significa que el
peso no está sujeto a la especulación de unos cuantos, sino que hay miles de personas expresando una intención de compra o de venta.
Al cuestionarlo sobre cuál es el nivel adecuado del tipo de cambio, el titular del banco central explicó que es difícil determinarlo, pues refleja tanto los fundamentales de la economía como las primas de riesgo, y éstas en el último año y medio han sido muy elevadas, pero el mercado ha hecho una buena tarea al descubrir el valor del peso que refleja estos dos elementos.
Agregó que además de las elecciones, el país sigue enfrentando incertidumbre importante por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y eso también se está reflejando en el tipo de cambio, aunado a la reforma fiscal en Estados Unidos, de la cual aún no se tiene el resultado definitivo.
En este sentido, detalló que la Secretaría de Hacienda, con la cual mantiene un diálogo permanente, estará haciendo las primeras respuestas en la materia y las revisiones sobre lo que implicará para la economía mexicana un entorno de tasas impositivas en Estados Unidos en niveles de 21 por ciento en términos de atracción de inversión; no obstante, aclaró que este no es el único factor que determinará la competitividad.
Principales retos para 2018
El mayor reto que presenta el banco central es que la inflación retome una tendencia a la baja y se acerque lo antes posible a su meta de 3 por ciento, pues 2017 ha sido un año especialmente complejo y, si bien la postura monetaria adoptada (alza de tasas de interés) apunta a una caída, es necesario que el tipo de cambio se comporte de una manera ordenada y que algunos de los choques que afectaron, como el aumento en el precio de las gasolinas y el gas LP, ya no se presenten.
El gobernador de Banxico detalló que el aumento en la tasa de interés de referencia que ha hecho el banco central, desde niveles mínimos de 3 por ciento hasta el de la semana pasada que la llevó a 7.25 por ciento, obedece a la normalización de la política monetaria en EU y al deterioro de la inflación, y contribuye sobre todo a que los mercados financieros se conduzcan con mayor estabilidad para inducir mayor orden en el mercado cambiario.
Al preguntarle si el aumento que se ha dado en las tasas de interés de corto plazo afectará otros plazos que se relacionan, por ejemplo con créditos hipotecarios, señaló que las tasas de mediano y largo plazo han subido en mucho menor
medida.
Ante la duda de por qué no se usan las reservas del Banxico para resolver problemas como los ocasionados por los sismos de septiembre, Díaz de León aclaró que tales reservas no son riqueza neta guardada en un cajón, sino un activo que tiene a su vez un pasivo.
Por ejemplo, cuando Pemex realiza exportaciones de crudo, le vende a Banxico esos dólares y éste le paga en pesos, entonces cualquier cosa que reduzca un activo implica una pérdida o una descapitalización.

Milenio Diario