Se dice…

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Que con grandes expectativas, un respaldo mayoritario por parte de los mexicanos, y con la mayor esperanza de millones de personas, el sábado inició la nueva administración del Gobierno Federal de Andrés Manuel López Obrador, quien desde el pasado 1 de julio, cuando en las urnas se concretó su triunfo, previsible desde hacía mucho, comenzó a ser protagonista de la historia del país.

Que como nunca antes en la historia del país, López Obrador comenzó a ejercer funciones sin tener el cargo: su equipo organizó dos consultas para definir, primero, acabar con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, una obra que inició su antecesor, Enrique Peña Nieto. Como haya sido, se votó por lo que el nuevo presidente quería, y ahora que ha asumido el cargo, deberá de ser un hecho consumado.

Que luego, Andrés Manuel lanzó otra consulta, ahora para definir los programas prioritarios de su nuevo gobierno, entre ellos la construcción del Tren Maya, que, en el caso de Campeche, es lo que más impacto tendrá. Junto a esto se aprobaron otras de las propuestas que hizo en campaña, y que aunque no se necesitaba consultar a nadie para hacerlo, se decidió ir por la vía de la consulta ciudadana. Los resultados fueron los que esperaba el Presidente: sí a todo.

Que ahora llegó el tiempo en el que López Obrador dejó de ser el candidato opositor más reconocido durante los últimos 12 años, y se ha puesto la Banda Presidencial que buscó en tres elecciones. Tendrá seis años para demostrar que millones de personas no se equivocaron al elegirlo, tendrá un largo camino que hoy inicia terso, pero que con el paso del tiempo se irá haciendo complicado. Nadie desea que le vaya mal al Presidente, por el contrario, se espera que los tiempos mejores se hagan realidad.