Quebrando el silencio

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Es tiempo de romper el silencio tras mantenerme al margen de una situación de moda y de la cual me dispongo a opinar sin afán de ofender a nadie, a menos que este nadie se ponga el saco y le quede.
Estamos en un momento de crisis, una enorme falta de valores humanos sumada a la creciente ignorancia que reúne a dos bandos: una ideología de género que nace bajo fuertes principios de justicia y que ha terminado por convertirse en un movimiento degenerado, acompañado de una rivalidad con una doble moral sinvergüenza que se pone de rodillas dándose golpes al pecho y fingiendo ser santos bajados del cielo. A ningún bando le creo y ambos me repugnan.
Si bien la magia es tolerancia y respeto, ninguno de aquéllos la ha sabido encontrar, pues enloquecen frente a sus opuestos y delante de quienes no pensamos igual. Me causa confusión cómo el feminismo (un movimiento tan bello) se transformó en algo mal llevado que en su búsqueda de respeto se faltó a sí mismo saliendo ellas desnudas a la calle y pidiendo ser algo que ya son: un sexo fuerte.
Es lamentable ver cómo un grupo pide a gritos aborto “seguro” para evitar muertes, pero que la manera de conseguirlo es por medio de más fallecimientos. También me causa risa burlesca ver a los contrarios señalando con el dedo, pero ignorando a los niños desamparados o llegando a casa donde no atienden a los suyos. Me causan conflicto las protestas por evitar el matrimonio homosexual. ¡Es la vida de otros, no te metas si no se involucran en la tuya! Pero me deja también perplejo ver cómo libros gratuitos de niños hablan de sexo, masturbación y LGBT, etc.
Si vamos realmente a cambiar el planeta no lo haremos criticando, lo lograremos ocupándonos de lo que le corresponde a cada quien. ¡Vivamos nuestra vida! Si el vecino quiere seguir usando popote, ¡que te valga m…! Y deja de usarlo tú, porque el cambio está en uno mismo, no en el deseo de que todos piensen igual y hagan lo que tú o crean en lo que tú.
¡Hagamos lo que nadie ha hecho para lograr lo que nadie ha logrado!: hagamos magia en nuestra vida y cambiemos nuestro propio mundo.