Pugna por SNTE: ¿la venganza?

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Se avecinan pugnas en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como parte de la estrategia para controlar desde arriba a esta organización sindical, fiel de la balanza en las políticas públicas relacionadas con el modelo educativo que se pretende reinventar. Los miles de maestras y maestros de México mucho tienen que ver con los objetivos de todo proceso de transformación educativa, como el actual, que hoy se encuentra en riesgo de ser echado por la borda.
La liberación judicial, política y espiritual de la ex presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, anticipa una serie de conflictos al interior y exterior del sindicato más grande de América. Se especula, se dice en las filas magisteriales, que la maestra chiapaneca tiene la consigna política de ser el brazo ejecutor de Andrés Manuel López Obrador para la cancelación de la Reforma Educativa, a través de la recuperación del mando sindical que perdió.
Quienes conocemos de cerca a Gordillo, sabemos que es capaz de todo con tal de lograr sus propósitos. Es astuta, vengativa, rencorosa, persistente y peligrosa, aunque los años y la enfermedad que la agobian podrían ser factores que diezmen su penetración y las intenciones de recuperar el que fuera su principal búnker desde donde operaba hacia todo el país y más allá de sus fronteras: el edificio de Venezuela 44, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Pero no.
Con la Reforma Educativa hay un antes y un después. Un antes con Elba Esther Gordillo Morales como lideresa nacional del magisterio, que acumuló fortunas insultantes y un poder insospechado que tenía al sector educativo como rehén de sus intereses; literalmente “marcaba línea” hasta en los programas educativos. Un después, con la aprobación de esta reforma estructural, una de las más importantes de Enrique Peña Nieto, que la sacó por default del escenario político.
Hay que reconocer que la “santificada” mujer fue factor determinante para evitar lo que hoy quiere hacer con la Reforma Educativa, es decir, la pulverización del SNTE cuando la pretendida Reforma Educativa de Carlos Salinas de Gortari, encontraba un escollo, un hueso duro de roer: Elba Esther Gordillo Morales, que se negaba a ceder el control de decisiones que era competencia del gobierno. Ella controlaba la SEP.
Su pleito con los altos mandos de su partido, el PRI, donde llegó a ser secretaria general del CEN al lado de Roberto Madrazo, complicó su permanencia en este instituto político al que tuvo que renunciar: le cortaron las alas por intentar volar alto. No aceptó ningún tipo de negociación, a pesar de haber recibido a varios enviados del partido tricolor en su casita de San Diego, California.
Gordillo desafió al sistema, se puso en contra de él. Formó su partido, Nueva Alianza, y jugó a la política convenenciera con otros institutos políticos, entre ellos el PAN, recapitulando miles de votos de los maestros en la elección presidencial del ranchero guanajuatense, otro igual que ella. Un ladino que posteriormente renunció a sus orígenes partidistas.
Sin compromisos políticos ni morales, el gobierno soltó los amarres para llevar a Elba Esther a prisión, acusada de lavado de dinero y desvío de recursos provenientes de las cuotas sindicales. La Reforma Educativa de Peña aterrizó y el Estado mexicano, finalmente, pudo recuperar la rectoría de la educación nacional, algo que de forma muy explicable no había ocurrido en décadas.
Desde prisión, EEGM apostó su última carta acogiéndose al manto celestial del ahora Presidente electo. Y ganó, tanto así que ya está en la calle, aunque con muchos remordimientos de conciencia, pero plenamente liberada por la justicia que la declaró inocente.
El mismo sistema que la enjuició la excarceló por esas cosas extrañas de la política, lo que deja un mal sabor de boca en quienes deducen que hubo arreglo divino con premeditación, alevosía y ventaja. Y se hizo la luz.
No se duda, Gordillo, se alista para recuperar su feudo sindical a través de las instancias judiciales y laborales, aunque esto no ha causado mella en el presidente del sindicato magisterial, Juan Díaz de la Torre, que ante la especulativa amenaza, y la embestida que en algunos estados comienza darse en contra de la dirigencia que legalmente encabeza, ha dicho que “en el SNTE estamos tranquilos, trabajando en unidad, cumpliendo con los maestros”. En fin.