Electores ponderarán más a candidatos que a partidos

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En todo un reto para los partidos políticos se convertirán los próximos comicios del 1 de julio de 2018, debido al rechazo que tienen de parte de un gran número de ciudadanos que ya no quieren saben nada de éstos, ni tampoco se notan muy animados por conocer a quienes desde estas “trincheras” se convertirán en los contendientes a los diversos cargos de elección que estarán en disputa a nivel federal, estatal y municipal, cuyas campañas colmarán hasta el hartazgo los espacios de radio, televisión, prensa y las redes sociales, siendo estas últimas las más utilizadas para difundir el “mensaje” de los políticos que le entrarán “al ruedo” de las, por ahora, pre candidaturas.
México es de las naciones donde mayor número de partidos existe, actualmente ante el Instituto Nacional Electoral (INE), existen registrados nueve organismos cuyos candidatos participarán en la próxima contienda de 2018, estos son: PRI, PAN, PRD, PVEM, MORENA, PANAL, PT, MOCI y PES, pero durante la historia contemporánea de nuestro país han surgido otros que por no recibir el mínimo de votación requerida para subsistir han desaparecido del mapa electoral.
Sostener a tanta burocracia inútil que sirve dentro de los partidos políticos, a los intereses de los mismos partidos pero no a los intereses de la ciudadanía, le cuesta al país casi siete mil millones de pesos que son vistos por la mayoría de los mexicanos como un gasto tirado al bote de la basura y no como una aportación pública que sirve para cimentar y fortalecer la actividad democrática entre los mexicanos, que cada día que pasa cree cada vez menos en tales institutos y en quienes los representan, pues es costumbre que quien encabeza un partido en México lo utiliza de trampolín para conseguir mejores posiciones políticas, crear grupos de poder e incluso para hacer grandes negocios con la venta de candidaturas a puestos de elección popular.
Por ejemplo, en la contienda del primero de julio de 2018, en México estarán en juego un total de 3 mil 406 posiciones a cargos de elección, entre ellos el de presidente de la República, 500 diputados federales, 128 senadores y nueve gobernadores, convirtiéndose este proceso en el más importante y competido de nuestra historia donde se espera acudan a las poco más de 156 mil urnas que se instalarán a lo largo y ancho del territorio nacional un total de 87 millones 895 mil 313 ciudadanos con credencial de elector vigente.
Desafortunadamente es muy poco probable que los casi 87 millones de electores mexicanos acudan ese día a las urnas, porque el margen de participación de votantes en México apenas y llega a sumar el 50 por ciento del total de registros ante el INE, y el pretexto de muchos ciudadanos para no cumplir con su obligación constitucional de emitir su sufragio es el no creer que su voto se respete y que de nada sirve ir a votar porque su decisión emitida en las urnas no cuenta.
Estos argumentos ciudadanos reflejan en mucho el hartazgo que sienten por los partidos y los políticos que emanan de ellos.
Es por eso, que ahora cuenta más en el resultado de una elección la calidad moral y los valores que la gente ve en quienes resultan elegidos por los partidos políticos para contender a un cargo público, ya que el desgaste de estos organismos ya no garantiza por sí solo el triunfo para ninguno de sus candidatos y, en cambio, si llega a convertirse un partido en un pesado lastre para los propios aspirantes a una posición de servicio público, lo que obliga hoy a cada uno de los partidos a escoger bien a sus candidatos y dejar a un lado las viejas prácticas de seleccionar a amigos, compadres e incondicionales para regalarles candidaturas o venderlas al mejor postor.