De gallos y galleros

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En política los errores que se cometen sobre la marcha tienen un alto costo personal y de grupo, que en muchos de los casos son difíciles de subsanar, llegando incluso a terminar con la carrera o proyección de alguien que pretende escalar la montaña de manera virtual, sobre todo si se deja llevar por los ímpetus voluntarios o involuntarios. Y no se diga por el hígado que le bloquea la mente y la razón imposibilitándolo a enfrentar con inteligencia cualquier tipo de eventualidad adversa.
Existen claros ejemplos en el entorno nacional y local de cómo muchos políticos terminan mordiendo el polvo por sus arrebatos y la ausencia de sensatez para manejar situaciones de crisis o de ataques en su contra, con fundamentos o sin ellos. Estas actitudes mandan a los cuatro vientos sendos mensajes negativos que los comprometen y los aniquilan.
Quienes se meten al oficio político saben que no siempre se cosechan triunfos, sino que en muchas de las veces aparecen las decepciones y fracasos, que en todo caso sirve de acicate para seguir adelante con mayor determinación hasta lograr el objetivo. Pero nada comparado cuando se cometen yerros por tener la mente chiquita e indispuesta a generar la reflexión; a discernir dónde requiere de sensibilidad para superar los escollos.
En todos los niveles de la política existen ejemplos patéticos de cómo se comportan personajes acreditados que buscar alcanzar una estrella. Sin lugar a dudas, en el ámbito local, llamó poderosamente la atención el sentir del diputado panista Eliseo Fernández Montufar, que desde meses atrás viene jugando a ser “alcaldito”, y que por cuestiones coyunturales dejó al descubierto lo que muchas veces los políticos no quieren reconocer: la incapacidad y la ausencia de inteligencia pata manejar escenarios adversos.
Desde luego, el panista tiene todo el derecho de aspirar, suspirar y respirar en estos quehaceres, aunque en los hechos corroboró que su novatez lo puso en el ojo del huracán, no precisamente por haber recriminado cuestiones de orden partidista-gubernamental desde el Congreso local, en que “se soltó el pelo” y lanzó sus penas al viento, sino por ignorar -una vez más- las disposiciones de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Campeche, que se la ha pasado por donde mejor le place, sin haber recibido amonestación oficial por su comportamiento.
El show que el aspirante a la alcaldía de Campeche escenificó la semana pasada en el salón de sesiones, más que impactar en el medio político estatal por sus “denuncias”, lo exhibió como un político torpe, incumplido con sus funciones constitucionales y como individuo con falta de oficio político, errores que se pagan muy caro y que ya tienen sus consecuencias: radiografió su “perfil” a la ciudadanía campechana, cuando situaciones como las que enfrentó deberían haber servido para mostrar sagacidad, habilidad y destreza. Ganar en medio de la adversidad. Pero no. Perdió la orientación.
Eliseo “peleó” con sus compañeros legisladores, se enfrentó con los periodistas que le solicitaron sustentar lo que había denunciado con “valentía y arrojo”, y en caso particular lo que presuntamente ocurre en el Ayuntamiento de Campeche con los trabajadores que compaginan con su proyecto. Quedó, simple y llanamente, malparado ante la opinión pública al mostrar sus debilidades y actuar contrario a como marcan los cánones políticos.
Desde las presuntas implicaciones que se le hicieron por distintos medios sobre las responsabilidades en un asunto de plumíferos descabezados, Fernández ha venido en picada dando tumbo y enrareciendo la atmósfera que construyó como “alcaldito”. Todo se derrumbó. Lo difícil no es la conciliación con el subconsciente, sino levantar los escombros que dejo en esta primera fase la inmadurez, la insensibilidad y la oscuridad mental y espiritual, al momento de transitar por el camino de la política.
Mientras tanto, Claudio Cetina Gómez, prospecto de la coalición “Campeche para Todos” conformada por el PRI, PVEM y Nueva Alianza, quedó formalmente registrado como precandidato a la alcaldía de Campeche, como parte de la solicitud en bloque que estos partidos entregaron el pasado sábado al Consejo General del IEEC, documentos que avalan a quienes con estos colores aspiran a las Presidencias Municipales, Diputaciones Locales y Juntas Municipales.
Por lo pronto, “El Gallo” canta fuerte en el gallinero, se ha fortalecido y nada lo detiene en su proyecto de llegar a Palacio Municipal, que por supuesto no es un asunto concluido, sino que apenas inicia con un trabajo delicado, perseverante y comprometido con la ciudadanía para encontrar la igualdad en la ecuación de primer grado que sólo pueden desarrollar quienes entienden que en política dos más dos siempre suman cuatro y que no por mucho madrugar amanece más temprano. Cosas de gallos y galleros.