Cómo se protegen del frío las aves

93

El hecho de que las diferencias climatológicas estacionales hacen que los seres vivos hayan adquirido a lo largo de su proceso evolutivo adaptaciones para resistir estos cambios. Si los cambios fueran imprecisos y aleatorios, la adaptación a los mismos sería prácticamente imposible.
Las aves por ejemplo, tienen numerosas adaptaciones para resistir esas variaciones climáticas y por supuesto el frío. Las aves son animales de sangre caliente que tienen un metabolismo más elevado y una temperatura normal que ronda los 40°C, superior a la de los seres humanos. Aunque esa temperatura puede variar durante el día dependiendo del clima y de la actividad, para algunas aves pequeñas es un gran desafío mantener esa temperatura tan elevada, sobre todo cuando las temperaturas ambientales bajan demasiado.
Este desafío es mayor para aquellas especies pequeñas, ya que tienen una superficie corporal que un ave de mayor tamaño. Estas adaptaciones pueden ser físicas o de comportamiento, entre las físicas destacan las plumas, que proporcionan un aislamiento notable contra el frío, y que además, en muchas especies incrementan su número con plumas adicionales durante la muda post-nupcial.
Por otra parte, las patas están cubiertas de escamas que minimizan la pérdida de calor. Y por último, las aves acumulan reservas de grasa que además de servir como aislante, son una fuente de energía adicional para generar calor.
Además de estas adaptaciones, tienen otras de comportamiento para minimizar los efectos del frío. La primera y más obvia es cambiar de sitio y emigrar a latitudes más templadas durante el invierno. Algunas han desarrollado adaptaciones, entre las que destacan el ahuecamiento de las plumas para crear bolsas de aire e incrementar el aislamiento, exponerse a la radiación del sol, agruparse en parvadas durante la noche para compartir el calor.
En días fríos pueden entrar en letargo, en el que reducen el metabolismo y bajan su temperatura corporal, por lo que requieren menos calorías para mantener el calor necesario para sobrevivir.
En algunas especies, pueden bajar su temperatura hasta los 15°C pero tan sólo un par de especies de mamíferos.
Las plumas ofrecen una adecuada cobertura frente a la humedad y el frío, pero en ocasiones, esta no basta.
Las especies de aves no migratorias han desarrollado distintas estrategias para sobrevivir cuando bajan mucho las temperaturas. Así, algunas buscan enclaves para nidificar que se encuentren al abrigo del viento, como rocas y árboles perennes.
Ante la capacidad de algunas aves de resistir temperaturas extremas, resulta ridículo que podemos o exterminemos árboles que las ayudan a mantenerse y sortear los problemas climáticos a los que se enfrentan, además de poseer el alcance su fuente de alimento.
La única manera de frenar un poco las adversidades climáticas es reforestando, dejando de contaminar, dejar de producir erosión al suelo, pero sobre todo hacer pequeñas grandes acciones con los pequeños que serán los adultos de mañana, sino sembramos esos valores de convivencia y tolerancia con la naturaleza, no sabemos que más avisos necesitamos tener de un cambio climático que ya es un realidad en nuestro querido Campeche.