El presbítero Gerardo Casillas González explica que se emitieron líneas de acción pastoral que deberán aplicarse en todas la parroquias.

Al confirmar que en los últimos cinco años la Diócesis de Campeche ha atendido al menos dos casos de abuso a menores por integrantes del clero, el vocero y presbítero Gerardo Casillas González, afirmó que éste es un tema de preocupa y ocupa a la Iglesia.

Aclaró que el pasado 16 de julio la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), organismo que reúne a todos Obispos del país, a través del Consejo Nacional de Protección a los Menores, emitieron un mensaje importante para atender el tema del abuso infantil bajo cualquier circunstancia.

Monseñor Alfonso Miranda Guardiola, quien es también secretario general de la CEM y Arzobispo de Monterrey y presidente del Consejo Nacional de Protección a los Menores, envió un mensaje profundo y con bastantes líneas de trabajo pastoral.

Agregó que al seguir la línea de los últimos Papas tanto Benedicto XVI como Francisco, monseñor Guardiola pide a las Diócesis de todo el país retomar y hacer propio el compromiso para erradicar este cáncer –enfatizó- que ha lacerado a la Iglesia.

Recordó que monseñor Guardiola participó en la pasada reunión convocada a nivel mundial por el Papa Francisco para tratar el tema, de la cual se emitieron líneas de acción pastoral que deberán aplicarse en todas las Diócesis y a su vez, todas la parroquias.

La Diócesis de Campeche comparte este mensaje con sus feligreses y en particular con los integrantes del clero, a fin de analizar y asumir las tareas que se requieren para una profunda limpieza y renovación que requiere la Iglesia respecto al tema del abuso infantil.

Para hacerlo posible, el Papa pide al clero superar esta crisis con Obispos más conscientes de su misión de pastores, sacerdotes y consagrados más conscientes de su servicio ejemplar hacia el pueblo de Dios.

“Este es el gran reto y desafío, ser sacerdotes y consagrados que trabajen de manera continua una seria y profunda conversión personal, así como seglares corresponsables en la edificación de una Iglesia confiable, segura, justa y creíble, donde los niños y adolescentes, y todas las personas, encuentren siempre un lugar seguro que propicie su crecimiento humano y en la fe”, finalizó.

Por: Noemí Heredia Bernés.