Policía federal tiene a 6 oficiales incorruptibles

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Uno de los agentes perrones durante el entrenamiento en la Unidad Canina de la División de Fuerzas Federales.

Por Ignacio Alzaga / Fotografía: Javier Ríos

La Policía Federal (PF) es pionera en la capacitación de seis oficiales caninos incorruptibles, los únicos especialistas en México en la detección por medio del olfato de la mortal “superdroga” fentanilo.
Los nombres de estos perros de élite se mantienen bajo reserva, ante el riesgo de que narcotraficantes pongan precio a su cabeza, como ha ocurrido en otros casos.
Pese a su entrenamiento y cuidados, además deben enfrentar el peligro latente de entrar en contacto directo con una droga potencialmente letal, sobre todo en estado líquido.
El consumo de esta sustancia, así como de otros opioides, ha sido declarado epidemia de salud en EU, al registrarse 72 mil fallecimientos por sobredosis en 2017.
Según la PF, algunos de sus canes se han convertido, sin éxito, en “objetivos” de la delincuencia por las pérdidas que provocaron al impedir que drogas, dinero, armas y explosivos lleguen a mercados negros, particularmente de EU y de México.
El oficial Zaragoza, de la Unidad Canina de la División de Fuerzas Federales, explicó a MILENIO que ejemplares de la raza labrador, pastor belga malinois y pastor holandés fueron adiestrados con base en el conocimiento de la Real Policía Montada de Canadá y donados por el gobierno estadunidense a través de la Iniciativa Mérida.
Forman parte de una nueva generación en la lucha antidrogas; no son improvisados, tienen experiencia en detección de cocaína, mariguana y heroína; sin embargo, algo como el fentanilo no tiene precedente y es difícil de descubrir.
Para acostumbrarse a su aroma tuvieron seis semanas de intenso entrenamiento y debieron pasar otras más para que fueran certificados, luego de que especialistas observaron su comportamiento en diferentes escenarios hasta aprobarlos.
Ante los peligros que enfrentan lo menos que se puede hacer es consentirlos, no solo con alimentos de alta calidad, juegos y chequeos médicos constantes, sino con un spa.
Cuando son enviados a operativos en diversas entidades del país, duermen con sus manejadores, son su “arma”, con quienes hacen “un trabajo 50-50”.
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Zaragoza comentó que el incremento del consumo de opioides y de fallecimientos en EU despertaron la preocupación de los comisionados Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, y de la Policía Federal, Manelich Castilla Craviotto, quienes señalaron que uno de los principales factores del incremento de la violencia en México es la demanda de fentanilo en territorio estadunidense.
Ambos funcionarios han efectuado reuniones con autoridades de EU para acordar acciones que permitan fortalecer la cooperación en materia de seguridad fronteriza, lo que incluye la participación de estos seis perros, así como intercambio de inteligencia sobre el modus operandi y rutas de los narcotraficantes.
Los datos de inteligencia revelan que la restricción de las recetas para opiáceos en aquel país generó un mercado negro más grande y así las muertes relacionadas con las organizaciones delictivas transnacionales afectan a las comunidades tanto en México como de EU.
Para evitar un mercado de consumo en México, la CNS y la PF decidieron utilizar a estos rastreadores especializados. Canadá fue el país que encontró la fórmula para entrenar a los canes; en 2017 inició la primera parte del proyecto de detección de la “superdroga” con dos oficiales de la PF que recibieron capacitación de aquel país.
“La preocupación de nuestros mandos es precisamente cuidar la salud pública; formalmente, la aplicación del programa se dio en 2018, somos pioneros en la capacitación y localización de esta sustancia en México, debido a lo que ha acontecido con países vecinos.
“El fentanilo es cien veces más fuerte que la morfina, su uso médico es para disminuir el dolor en personas con cáncer, aunque es difícil de detectar y la única forma de hacerlo es con ejemplares caninos, no existe ahorita otro método”, puntualizó el servidor público.
Llevaron un proceso de selección en el que la Policía Federal buscó el mejor nivel de ejemplares; una vez que llegan a la etapa de introducción de aromas en el caso de narcóticos, el siguiente paso fue que detectaran fentanilo.

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La PF trabaja en coordinación con personal de la División Científica que son los especialistas y encargados de la manipulación —con trajes y equipo especial— del opioide, una vez detectado por el perro y su manejador.
Se cuida mucho que el can tenga una “indicación pasiva” cuando encuentra la sustancia. “Es decir que cuando la encuentre se pueda sentar o echar, cuidando, evitando que pueda tener contacto, ya sea rascando o mordiendo el fentanilo, privilegiando en todo momento la salud del ejemplar, evitar destrucción de evidencia y no alterar la escena”, comentó el oficial de la PF.
En todo momento se privilegia la vida del ejemplar y del personal que lo maneja; dentro de la capacitación existe un adiestramiento de atención médica en caso de que el binomio llegue a tener contacto con la droga.
En el momento de un hallazgo, dentro de los protocolos de actuación, el manejador debe informar a la Dirección de Salud Animal y confirmarles que no hubo un contacto”.
Los veterinarios revisan al can, mientras oficiales de la Coordinación de Operaciones Especiales realizan el levantamiento, embalaje y transportación al Ministerio Público.
Por fortuna no ha habido incidentes con los binomios; el más reciente hallazgo fue de 600 tabletas, aunque la modalidad más peligrosa es la líquida, pues de haber contacto con la piel mata en minutos.
La vida operativa de un can, una vez que causa alta en la PF, es en promedio de 7 a 8 años, aunque hay otros que alcanzan nueve años.

Milenio