Dawn Zuidgeest-Craft terminó este año lo que llevaba postergando desde joven: se graduó de medicina a los 72 años y empezará residencia a punto de cumplir 73. Su caso, motivado por una emergencia familiar, pone en relieve cómo las trayectorias profesionales pueden reconfigurarse incluso en la tercera edad y qué opciones existen hoy para quienes deciden volver a estudiar.
La decisión nació tras una crisis: cuando su esposo, Carl, sufrió una grave hemorragia cerebral, la pareja revisó su lista de deseos y Dawn resolvió no aplazar más su ambición de ser médica. En ese momento, recurrió a sus ahorros de retiro para financiar la matrícula.
Un recorrido interrumpido y retomado
Dawn comenzó su carrera en la salud décadas atrás: trabajó como enfermera, se especializó como nurse practitioner y fue docente en pediatría. Sin embargo, la vida familiar —matrimonio, varios hijos y décadas dedicadas a la crianza— la llevó a posponer la escuela de medicina.
Ya en la madurez decidió intentarlo de nuevo. Eligió la St. James School of Medicine, en Anguilla —una opción que no exige el examen MCAT— y afrontó cursos exigentes, tropiezos académicos y la adaptación a un entorno internacional.
El trayecto no fue lineal: reprobar una materia en el primer año, noches compartidas con compañeros en dormitorios, actividades fuera del aula y el respaldo constante de su esposo fueron parte del proceso que la llevó hasta la graduación.
Prácticas clínicas y apertura a la residencia
Completar las rotaciones clínicas fue clave. Dawn trabajó en hospitales de Chicago, Virginia Occidental y el sur de Texas, donde un profesional la animó a solicitar programas de residencia tras notar su aptitud.
- Financiamiento: Usó ahorros de retiro para pagar la escuela en el Caribe.
- Obstáculos académicos: Superó un examen reprobado en biquímica durante el primer año.
- Experiencia clínica: Rotaciones en varios estados de EE. UU. que consolidaron su decisión.
- Apoyo social: Respaldo de su esposo y compañeras/os de estudio durante todo el proceso.
- Próximo paso: Comenzará residencia en Trinity Health Medical Center, en Muskegon, Michigan.
Según testimonios recogidos por medios, Dawn afirmó que trabajar en el campo médico le da un fuerte sentido de propósito; esa motivación fue determinante para sostener el esfuerzo hasta obtener el título.
Implicaciones y contexto
Más allá de la historia personal, el caso de Zuidgeest-Craft evidencia algunas tendencias presentes en la formación médica: la existencia de rutas alternativas para el ingreso a escuelas internacionales, la movilidad de estudiantes entre sistemas de salud y la posibilidad real de cambiar de carrera en etapas avanzadas de la vida.
Para quienes consideran una reinvención profesional, su experiencia aporta varios puntos prácticos: planear el financiamiento, aceptar retrocesos temporales, apoyarse en redes y buscar oportunidades clínicas que confirmen la vocación antes de comprometerse con programas largos.
A punto de cumplir 73, Dawn se aproxima a la residencia con la misma determinación que la impulsó a volver a estudiar. Su caso será observado por quienes siguen debates sobre diversidad de edades en las filas médicas y la capacidad del sistema para integrar perfiles no convencionales.
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