Un cambio breve en el esquema terapéutico consiguió resultados inesperadamente duraderos: pacientes con cáncer colorrectal de alto riesgo tratados con inmunoterapia antes de la cirugía no presentaron recaídas a los 33 meses de seguimiento, según datos del ensayo NEOPRISM-CRC presentados en la reunión anual de la American Association for Cancer Research (AACR) en abril de 2026. Estas cifras plantean la posibilidad de replantear cuándo y cómo aplicar la inmunoterapia para algunos subtipos de tumor.
El estudio, dirigido por el UCL Cancer Institute y el University College London Hospital, incluyó 32 pacientes con cáncer colorrectal en estadio 2 o 3 con un perfil genético específico (deficiencia en el sistema de reparación de errores por desajuste, conocido como MMR deficient / MSI‑high). En lugar del tratamiento quirúrgico seguido de quimioterapia, los pacientes recibieron hasta nueve semanas de pembrolizumab antes de la operación.
Los resultados iniciales ya habían mostrado respuestas tumorales profundas: el 59% de los participantes no presentaba evidencia de enfermedad tras la inmunoterapia y la cirugía. Lo que sorprende ahora es que, a los 33 meses, ninguno de los pacientes incluidos en el ensayo ha sufrido una recaída clínica —tanto quienes quedaron sin restos detectables como quienes presentaban pequeñas cantidades residuales que se mantuvieron estables durante el seguimiento—.
Para ponerlo en contexto: con el manejo convencional (cirugía seguida de quimioterapia postoperatoria), aproximadamente una de cada cuatro personas suele recaer a los tres años. Estos hallazgos sugieren que una pauta breve de inmunoterapia previa a la cirugía podría ofrecer un control tumoral más prolongado en este subgrupo concreto.
Cómo monitorizaron la respuesta y por qué importa
Además de las imágenes y la evaluación quirúrgica, el equipo evaluó muestras de sangre para detectar ADN tumoral circulante (ctDNA) y realizó perfiles inmunológicos del tejido tumoral. Las pruebas personalizadas permitieron identificar, de forma temprana, a pacientes en los que el tumor había desaparecido del torrente sanguíneo, correlacionando esa desaparición con la ausencia de enfermedad a largo plazo.
Los investigadores señalan que estas herramientas podrían servir para individualizar tratamientos: detectar quién podría necesitar menos terapia y quién, por el contrario, requeriría medidas adicionales para evitar una posible progresión.
- Diseño: ensayo NEOPRISM-CRC, 32 pacientes con cáncer colorrectal estadio 2-3 MMR‑deficiente/MSI‑alto.
- Intervención: hasta 9 semanas de pembrolizumab antes de la cirugía, en lugar de quimioterapia postoperatoria.
- Resultados a 33 meses: cero recaídas reportadas entre los participantes.
- Biomarcadores: pruebas de ctDNA y perfil inmunitario para predecir respuesta y guiar tratamientos.
- Limitaciones: tamaño de muestra reducido; se requieren estudios más amplios para confirmar seguridad y eficacia a gran escala.
Desde el punto de vista clínico, los hallazgos abren dos preguntas prácticas: si administrar inmunoterapia antes de la cirugía podría convertirse en un nuevo estándar para pacientes con este biomarcador, y cómo integrar las pruebas de ctDNA en la monitorización rutinaria para evitar tratamientos innecesarios.
Yanrong Jiang, investigadora y primera autora del resumen, apuntó que la desaparición del ADN tumoral en sangre se asoció fuertemente con la ausencia de tumor en el seguimiento; para el equipo, esto refuerza la utilidad de las pruebas personalizadas como complemento decisivo en la toma de decisiones clínicas.
Christopher Burston, uno de los pacientes incluidos, reportó que tres años después ha retomado sus actividades habituales y que sus controles de seguimiento siguen siendo regulares, lo que ilustra el impacto en la calidad de vida cuando la enfermedad se mantiene controlada.
En cifras generales, el cáncer colorrectal es uno de los diagnósticos oncológicos más frecuentes: en el Reino Unido se registran cerca de 44,000 casos al año; en Estados Unidos es la tercera neoplasia más común y una de las principales causas de muerte relacionada con cáncer, con una tendencia al alza entre adultos jóvenes. Las tasas de supervivencia dependen claramente del estadio: la probabilidad de sobrevivir cinco años supera el 90% en estadio 1, pero desciende al 65% en estadio 3 y alrededor del 10% en estadio 4.
Los autores insisten en cautela: aunque los datos son prometedores, provienen de una cohorte pequeña y deben confirmarse en ensayos randomizados y con mayor número de participantes. Si futuros estudios replican estos resultados, la práctica podría cambiar para un subconjunto importante de pacientes con cáncer colorrectal que muestran MSI‑high/MMR‑deficiente.
De forma inmediata, estos resultados ya generan discusión entre oncólogos sobre la posibilidad de incorporar estrategias neoadyuvantes de inmunoterapia y de ampliar el uso de pruebas moleculares en sangre para personalizar la atención oncológica.
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