Rodillas artríticas: alivio sin cirugía ni medicamentos ajustando la marcha

Actualizado el :

Di Alonso Delgado

Paciente caminando en cinta con alfombra de presión y sensor

Un cambio pequeño en la forma de caminar podría aliviar el dolor de la osteoartritis de rodilla y frenar el desgaste del cartílago, según un estudio reciente publicado en The Lancet Rheumatology. La técnica —un reentrenamiento personalizado de la marcha— ofrece una alternativa no farmacológica con efectos medibles tras un año de seguimiento.

Investigadores de la University of Utah, New York University y Stanford realizaron un ensayo aleatorizado y controlado con placebo que muestra cómo modificar el ángulo del pie al caminar puede reducir las cargas en la parte interna de la rodilla y traducirse en menos dolor y menos daño estructural.

Cómo se diseñó el ensayo

El estudio incluyó a 68 personas con osteoartritis de grado leve a moderado en la región medial de la rodilla, la zona que típicamente soporta más peso. Tras una evaluación inicial con resonancia magnética, cada participante caminó en una cinta equipada con sensores de presión mientras cámaras de captura registraban su mecánica.

Persona caminando en cinta con sensores y cámaras para análisis de marcha
Evaluación en cinta con sensores y captura de movimiento para personalizar el ajuste del ángulo del pie.

Con esos datos los investigadores determinaron, de forma individual, si alinear los dedos del pie hacia adentro o hacia afuera —y si aplicar un ajuste de aproximadamente 5 o 10 grados— reducía más la carga en la rodilla. La mitad del grupo recibió un tratamiento simulado (ángulos iguales a su marcha natural) para controlar el efecto placebo.

Durante seis semanas los participantes acudieron a sesiones de entrenamiento donde un dispositivo que vibra en la espinilla proporcionaba retroalimentación para mantener el ángulo prescrito. Después debían practicar su nueva forma de caminar al menos 20 minutos diarios hasta que fuera natural. Al año se repitió la resonancia y se recogieron informes de dolor autodeclarados.

Véase también  ¡Increíble transformación! El Río Chicago se vuelve biodinámico y apto para nadar como el Sena

Resultados clave y consecuencias

  • Reducción del dolor: El grupo que cambió el ángulo del pie reportó una reducción del dolor que, en promedio, se situó entre la que se espera con antiinflamatorios de venta libre y la de analgésicos más potentes.
  • Protección del cartílago: Las imágenes por resonancia mostraron una desaceleración en la pérdida de un marcador de salud del cartílago en quienes recibieron la intervención activa, frente al grupo placebo.
  • Personalización esencial: La selección individualizada del ángulo fue crítica: aplicar la misma corrección a todos puede no reducir la carga e incluso aumentarla en algunos casos.
  • Adherencia sostenible: Muchos participantes mantuvieron el nuevo patrón de marcha y valoraron la ausencia de medicamentos o aparatos externos.

Los autores subrayan que este es el primer ensayo controlado con placebo que demuestra eficacia clínica de una intervención biomecánica para la osteoartritis, lo que aporta evidencia robusta para considerar el reentrenamiento de la marcha como una estrategia terapéutica viable.

Terapeuta observando a paciente caminar mientras corrige el ángulo del pie
Entrenamiento de la marcha con feedback para reducir el dolor y la carga en la rodilla.

Para pacientes jóvenes o de mediana edad, que podrían enfrentar décadas de manejo del dolor antes de optar por una prótesis, la técnica representa una posibilidad de reducir la dependencia de fármacos y retrasar procedimientos invasivos.

Limitaciones y próximos pasos

Aunque los resultados son prometedores, los autores reconocen que el protocolo actual requiere tecnología y supervisión especializada, por lo que aún no está listo para implementarse de forma rutinaria en clínicas. El siguiente reto es simplificar el proceso —herramientas más portátiles y protocolos accesibles— para que la intervención pueda prescribirse en fisioterapia y adaptarse al entorno cotidiano del paciente.

El ensayo contó con financiamiento del National Institutes of Health y abre la puerta a más estudios que validen la técnica en muestras mayores y con seguimiento a más largo plazo. Por ahora, la evidencia sugiere que pequeñas modificaciones en la marcha, bien individualizadas y enseñadas con apoyo, pueden tener un impacto clínico real en la osteoartritis de rodilla.

Artículos similares

Califica este artículo

Deja un comentario

Share to...