Mujeres cargan el peso del cuidado y quedan atrapadas en la pobreza: 76% de cuidadores son mujeres

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Di Héctor Rivas

Labores de cuidados obstaculizan que mujeres salgan de la pobreza; 76% de quienes cuidan son ellas

Un informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) alerta que las tareas de cuidado, desempeñadas mayoritariamente por mujeres en México, limitan sus posibilidades de mejorar su situación económica y, en muchos casos, impedir salir de la pobreza. La investigación llega en un momento clave: el gobierno incluyó este año un anexo presupuestario dedicado a cuidados, pero expertos señalan que hacen falta medidas más sólidas y un seguimiento riguroso.

El documento del CEEY destaca que las responsabilidades de cuidado actúan como una barrera estructural a la movilidad social femenina, con efectos que se acumulan en educación, mercado laboral y salud mental.

Datos que explican la urgencia

Las cifras del estudio ponen en perspectiva por qué el tema requiere atención pública inmediata. Entre los hallazgos más relevantes se identifican patrones claros de desigualdad y de reproducción de la pobreza entre quienes asumen estas labores.

Indicador Dato
Proporción de cuidadores que son mujeres 76 de cada 100
Personas cuidadoras en el 40% de hogares con menos recursos que permanecen en bajos ingresos 73% (vs 64% entre quienes no cuidan)
Recursos reportados en el Anexo 31 del PEF 466,674 millones de pesos (1.26% del PIB, 49 programas)

Consecuencias concretas

Quienes dedican tiempo a cuidar suelen enfrentar menos oportunidades educativas y laborales; además, la mayor parte de ese trabajo no es remunerado. El estudio relaciona estas condiciones con una serie de afectaciones a la salud mental, como sobresfuerzo constante, dificultades de concentración, tristeza persistente, desánimo y problemas de sueño.

  • Brecha educativa y laboral: menor acceso a capacitación y empleo formal para las cuidadoras en edad productiva.
  • Agotamiento y salud mental: síntomas que reducen la capacidad de insertarse o avanzar en el mercado laboral.
  • Pobreza de tiempo: falta de horas disponibles para trabajar fuera del hogar o mejorar habilidades.

Qué proponen los investigadores

El estudio plantea que la solución pasa por políticas públicas estructurales. Entre las recomendaciones figura la creación y consolidación de un Sistema Nacional de Cuidados que amplíe los servicios más allá de la atención infantil para incluir a personas mayores y enfermas.

En lo práctico, las medidas sugeridas incluyen:

  • Fortalecer y evaluar los Centros de Educación y Cuidados Infantil (CECI) con criterios de cobertura y calidad.
  • Ampliar la oferta de servicios de cuidado para adultos mayores y personas con discapacidad.
  • Promover la corresponsabilidad: acciones del Estado y mecanismos que incentiven la participación del sector privado.
  • Diseñar intervenciones que reduzcan la pobreza de tiempo en mujeres de 25 a 49 años, etapa clave para el empleo y la reproducción de ingresos.

Analistas como el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) han advertido que el recientemente lanzado Anexo 31 en el Presupuesto de Egresos concentra recursos en transferencias monetarias y carece de instrumentos específicos para disminuir la carga de tiempo de mujeres en edad productiva, lo que limita su potencial para transformar la realidad de cuidado en una estrategia efectiva contra la pobreza.

La inclusión del anexo en el PEF marca un avance en la agenda pública, pero la evidencia apunta a la necesidad de convertir esos montos en políticas integrales, con metas claras, monitoreo y evaluación. Si no se actúa sobre la estructura del cuidado, las cifras sugieren que muchas mujeres seguirán enfrentando barreras para progresar económicamente.

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