La última revisión oficial muestra que la economía estadounidense cerró 2025 con un crecimiento mucho más moderado de lo estimado, justo cuando la escalada de tensiones en Medio Oriente amenaza con encarecer la energía y presionar la inflación. Ese ajuste cambia la lectura sobre la salud económica y complica decisiones de política y de gasto de hogares y empresas.
El Departamento de Comercio informó el viernes que el Producto Interno Bruto de Estados Unidos avanzó a una tasa anualizada de 0.7% en el cuarto trimestre, una corrección notable frente a la cifra preliminar del 1.4% y muy por debajo del repunte del 4.4% observado en el tercer trimestre.
La revisión responde, en buena medida, a menores cifras en varias partidas clave: las exportaciones, el consumo privado, el gasto público y la inversión aportaron menos de lo que se había calculado originalmente. Las importaciones, por su parte, cayeron menos de lo previsto, lo que también influyó en el resultado final.
Analistas destacan que parte de la contracción coincide con el cierre de gobierno que se extendió desde octubre hasta mediados de noviembre, un período que frenó la actividad en sectores sensibles al gasto público y a la confianza empresarial.
Consumidores y confianza
Encuestas recientes muestran un deterioro en el ánimo de los hogares. La confianza del consumidor, según la Universidad de Míchigan, tocó en marzo su peor nivel del año, una señal de que la demanda privada podría estar perdiendo impulso.
Gregory Daco, economista jefe en EY-Parthenon, señaló que el golpe de 2025 se debe en parte al largo cierre de gobierno, pero también a una moderación general del gasto privado. Añadió que el crecimiento real del consumo fue sostenido principalmente por el gasto en servicios de los hogares con mayor ingreso.
- Crecimiento Q4 (anualizado): 0.7% (revisión desde 1.4%).
- Crecimiento Q3: 4.4%.
- Crecimiento 2025 (anual): 2.1% (ligera corrección desde 2.2%).
- Factores que restaron: exportaciones, consumo, gasto público e inversión.
- Importaciones: disminuyeron menos de lo estimado inicialmente.
Además de los factores domésticos, los acontecimientos internacionales han añadido presión: los enfrentamientos y las operaciones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán del 28 de febrero han alterado los mercados energéticos, elevando los precios del combustible y avivando los temores de inflación.
En este contexto, el impacto más visible para los consumidores ha sido el aumento en los costos de la energía. Muchos compradores perciben ya un efecto directo en su bolsillo, especialmente por el alza en los precios de la gasolina, que afecta la confianza y reduce el margen para otros gastos.
El balance de 2025 cierra además el primer año completo de Donald Trump en la Casa Blanca tras su regreso al cargo. Para la Reserva Federal, la combinación de una inflación todavía firme y el reciente encarecimiento energético dificulta la presión política para recortar tasas, una demanda reiterada por el propio presidente.
Qué seguir en las próximas semanas: datos de inflación y empleo, nuevas revisiones del PIB y la evolución de los precios de la energía. Esos elementos marcarán si la desaceleración es transitoria o el inicio de una tendencia más amplia que afecte tasas, mercados y el bolsillo de los consumidores.
Artículos similares
- PIB de EU 2025 cae tras revisión: qué cambia para mercados y tu dinero
- Estanflación en Estados Unidos, preocupación del Nobel Stiglitz: cómo afectará tu bolsillo
- ¡Alerta en EE.UU.! Consumidores reducen gastos drásticamente por la inflación
- ¡Alemania supera la recesión! Modesto crecimiento económico tras 2 años de caídas en 2025.
- Precios de bienes al alza: ¿Cómo nos afecta este repunte?

Héctor Rivas se especializa en análisis económicos y financieros. Recibirá consejos claros e información precisa sobre los mercados, las empresas y las tendencias económicas globales.