Inflación productiva en México en 2025 cae a 2.06%: mínimo desde 2019

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Di Héctor Rivas

Inflación a los productores mexicanos cerró el 2025 en 2.06%, su menor nivel desde el 2019

Al cierre de 2025 México registró una desaceleración en la inflación que lo deja dentro del objetivo del banco central y con lecturas inusualmente bajas para diciembre; el dato sorprende a los mercados y abre preguntas sobre la trayectoria de la política monetaria en 2026. Los datos publicados por el INEGI muestran que, aunque la inflación general cedió, la componente subyacente sigue presionando y será clave para las decisiones de Banxico.

Resultados clave

  • Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC): variación mensual de 0.28% y tasa anual de 3.69% (por debajo del 3.80% de la quincena previa).
  • Inflación subyacente: desaceleró a 4.33% anual desde 4.43%, pero se mantiene por encima del límite superior que monitorea Banxico.
  • Comportamiento por componente: servicios 4.35% anual; mercancías 4.30% anual.
  • Inflación no subyacente: 1.61% anual (frente a 1.73% en noviembre); agropecuarios 0.88%; energéticos y tarifas 2.19%.
  • Índice Nacional de Precios al Productor (INPP): mensual 0.46% y anual 2.06%, el nivel más bajo para un diciembre desde 2019.
  • Promedios 2025: inflación general promedio 3.81%; subyacente promedio 4.08% (4.30% en los últimos seis meses); no subyacente promedio 2.84%.

El resultado general fue menor al pronóstico que tenía el mercado para diciembre, que esperaba una lectura cercana a 3.80% anual. La caída se explicó en gran medida por la menor presión de los precios volátiles —alimentos y energía— mientras que los precios más estructurales se mantuvieron elevados.

Qué significa esto para la política monetaria

Analistas coinciden en que, aunque la cifra general favorece una lectura más tranquila, la persistencia de la inflación subyacente complica el panorama. Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más, advierte que el margen de maniobra de Banxico es limitado: la economía muestra menor holgura y existen presiones salariales que podrían mantener la inflación subyacente en niveles altos.

En términos prácticos, eso implica que el banco central tiene menos espacio para relajar la política monetaria de forma rápida. Una caída en la inflación general por choques temporales no necesariamente cambia el riesgo de que las tasas se mantengan o solo se ajusten gradualmente en 2026.

Inflación al productor y señales en las cadenas de suministro

El INPP, que incluye el petróleo, registró su menor lectura para un diciembre desde 2019, con una tasa anual de 2.06%. Este indicador ha mostrado 10 meses consecutivos de desaceleración, lo que sugiere una menor presión sobre los costos al inicio de la cadena productiva.

Sin embargo, los índices de insumos y de bienes finales siguen registrando aumentos mensuales modestos. El Índice de Mercancías y Servicios de Uso Intermedio subió 0.48% mensual y 1.41% anual; el índice de mercancías y servicios finales avanzó 0.46% mensual y 2.33% anual.

Riesgos y factura para los consumidores

Para las familias, la buena noticia es que la inflación general más baja reduce la erosión del poder adquisitivo en el corto plazo. Pero la persistencia de la subyacente —que agrupa bienes y servicios con movimientos de precio más estables— significa que ciertos rubros seguirán creciendo a ritmos superiores al objetivo de Banxico.

  • Si los salarios siguen presionando los costos, los servicios podrían mantener aumentos por encima del promedio.
  • La estabilidad del tipo de cambio y del precio del crudo ayudó a contener la inflación, por lo que cambios en esos factores podrían revertir parte del alivio.

La composición de la inflación será determinante de aquí en adelante: lecturas generales bajas por efecto de energéticos o alimentos no son suficientes para garantizar una reducción sostenida si la inflación subyacente no cede. Analistas como Monex destacan que las bajas del indicador general en 2025 se explican, en buena medida, por menores choques de oferta en los agropecuarios respecto a 2024.

En resumen, el cierre de 2025 trae alivio en cifras agregadas y en los precios al productor, pero la presión constante en los componentes subyacentes mantiene la atención sobre la conducta de Banxico y la posible evolución de tasas en 2026. La próxima información de inflación y las lecturas salariales serán decisivas para aclarar si este periodo de calma será duradero.

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