Pescador extrae toneladas de llantas de puertos en Canadá: de contaminador a salvador marino

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Di Alonso Delgado

Wasteful Fisherman Turns into Underwater Garbage Man, Pulls Tons of Tires from Canadian Harbors

Lo que comenzó como una rutina de pesca se transformó en una misión de limpieza que hoy tiene impacto tangible en las costas canadienses. El cambio de rumbo de un pescador, que ahora extrae desde neumáticos hasta redes abandonadas del fondo de los puertos, ejemplifica cómo la visibilidad pública y el financiamiento pueden convertir un problema crónico del mar en una solución escalable.

Sean Bath, que antiguamente buceaba en busca de erizos espinosos, ha pasado a dedicar sus jornadas a remover desechos sumergidos que dañan ecosistemas y enredan fauna marina.

En 2018 inauguró la Iniciativa Clean Harbors, con la cual organizó expediciones de buceo para limpiar el lecho de los puertos. Su primer gran resultado llamó la atención: en Bay Roberts logró sacar alrededor de 15,000 libras de basura, un volumen que sirvió para mostrar al público y a posibles donantes la magnitud del problema.

El reto es mayor de lo que parece: parte de la basura proviene de equipos de pesca perdidos u olvidados, conocidos en el sector como ghost gear. Estos aparejos —redes, líneas y trampas— se suman cada año a millones de kilos de plástico que entran a los océanos y convierten zonas enteras en trampas mortales para peces, aves y mamíferos marinos.

La visibilidad mediática cambió la ecuación financiera. Tras aceptar que un equipo documental lo siguiera durante un año, la película Hell or Clean Water se estrenó en el festival Hot Docs de Toronto en 2021. A partir de ahí las donaciones individuales crecieron de forma notable, permitiendo contratar más embarcaciones y buzos y alejar temporalmente la amenaza de quedar sin fondos.

Véase también  Descubren las Flechas Envenenadas Más Antiguas del Mundo: Revelan Sabiduría de Cazadores de hace 60,000 Años

Bath no sólo amplió las operaciones de buceo; ahora su programa incluye limpiezas de costa, una alternativa menos costosa y que evita riesgos de inmersión. En sitios como St. Croix, el equipo ha podido recolectar varios botes de plástico diarios sólo con trabajadas jornadas de playa.

  • Año de inicio: 2018
  • Caso emblemático: Bay Roberts — ~15,000 libras de desechos removidos
  • Visibilidad clave: Documental Hell or Clean Water (estrenado en 2021)
  • Extensión del trabajo: buceo en puertos y limpiezas de playas
  • Problema central: ghost gear y neumáticos que se desprenden de embarcaciones y muelles

La transición hacia limpiezas en la costa, además de reducir costos y riesgos, tiene otra ventaja práctica: no requiere combustible para operar, lo que hace las jornadas más sostenibles y fáciles de replicar por comunidades con menos recursos.

Los efectos concretos son dobles. Por un lado, eliminar peso y obstáculos del fondo ayuda a recuperar hábitats marinos locales; por otro, la presencia mediática y el flujo de donaciones crean un modelo replicable que puede atraer a gobiernos locales y ONGs a sumarse.

Sin embargo, Bath reconoce que el problema persiste y que la capacidad humana de generar desperdicio supera con frecuencia los esfuerzos de remoción. La iniciativa demuestra que la acción coordinada y la exposición pública pueden movilizar recursos, pero también subraya la necesidad de políticas que reduzcan la pérdida de equipos y el abandono de desechos marinos.

En un contexto donde la contaminación plástica sigue siendo una prioridad ambiental, iniciativas como la de Bath ofrecen lecciones prácticas: combinar trabajo de campo, comunicación y financiación externa puede transformar la respuesta a la basura submarina de un esfuerzo aislado a una operación sostenida y eficiente.

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