Hijos con valores

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IVONNE J. AZAR OREZA
IVONNE J. AZAR OREZA

DE TODO UN POCO
IVONNE JANETH AZAR OREZA

Hoy en día educar a los hijos se ha convertido en una actividad más desafiante que nunca, ya sea por la carga de trabajo de los padres, el exceso de compromisos, por convertirnos en papas consentidores, por facilitarnos la vida o incluso por la comodidad de no generar más estrés, estos van tomando poco a poco el control y los padres no nos damos cuenta.

Es cierto que moldear el carácter de un niño es una acción sumamente urgente, debido a que los hijos se enfrentan a diario con ideas opuestas a las de los padres, al mismo tiempo son bombardeados con mensajes de todo tipo a través de los medios de comunicación, redes sociales, sin dejar pasar por alto los comentarios de otros adultos o compañeros.

Tanta información dispersa pero constante resultan confusos y sin la dirección de los padres, llevan a los hijos a un camino que los vuelve insensibles a muchos males sociales como la violencia, el bullying, malos tratos, inmoralidad, discriminación, acoso escolar, alcoholismo, drogas, sexo irresponsable, entre otros.

En la actualidad a los hijos les resulta muy difícil aprender lecciones básicas de autocontrol, autoestima y empatía hacia los demás.

Se vuelven más propensos a la depresión, ansiedad y sobretodo a una conducta impulsiva, muchas veces generando una presión económica sobre los padres que cada día trabajan mas horas con la idea de brindarles una mejor vida, pero que les deja menos tiempo para pasarla con sus hijos y genera una escasa calidad de vida.

Sin culpar a los padres por las prioridades ante estos desafíos, la realidad es que siguen siendo la mejor protección ante la posibilidad de que los hijos caigan en estos males.

La labor de criar y educar a los hijos no es una ciencia exacta, carece de garantías porque no existe una escuela para padres.

El ser “padre o madre” pudiera parecer una tarea insignificante, sobretodo cuando nos volvemos flexibles a los caprichos y apáticos a establecer límites y disciplina. Sin embargo, ser padre/madre es una de las ocupaciones más importantes, más desgastantes, con un alto grado de responsabilidad y una tarea de las más delicadas que han sido encomendadas al ser humano.

Considerándose sobretodo desde la relevancia que se tiene para formar no solo hijos obedientes y sanos, sino para formar hijos que crezcan en el camino correcto, que fortalezcan y definan un carácter maduro y una autoestima saludable equilibrada que les permita gestionar sus emociones y puedan relacionarse de manera positiva con los demás.

Por supuesto que no existe el padre perfecto, del mismo modo los padres también debemos de estar conscientes de que no hay hijos perfectos.

Pero sí de que existen las maneras de buscar y sentar bases sólidas, de valores claros que ejerzan gran influencia en el comportamiento acerca de lo que es bueno y lo que no lo es y principios firmes que sirvan como directrices ante cualquier situación.

Para llevar adelante la tarea de educar a hijos con éxito y con carácter definido siendo este el fruto de la puesta en practica de los valores como la sinceridad, respeto, responsabilidad, amabilidad y empatía con los demás.

Los padres debemos convertirnos en coaches emocionales de nuestros hijos, aprendiendo a usar las emociones negativas y positivas como oportunidades para enseñar importantes lecciones de vida que a su vez construirán una relación más estrecha.

Debemos educar con amor, con tiempo, con compromiso, fomentando la actitud del “tú puedes”, alentándolos a probar retos nuevos, celebrando sus éxitos y a reinterpretar sus fracasos como primeros ensayos.

Los elogios son estimulantes que ayudan a desarrollar una identidad segura. Sin perder de vista que el amor y los límites van de la mano.

No olvidemos que los padres que diariamente asumen un papel activo en la educación de los hijos, con seguridad cosecharán una recompensa de ver que se conviertan en adultos sanos y responsables.

Que las acciones se escuchan más fuerte que nuestras palabras; los hijos observan, toman nota y más tarde imitan.

Por lo tanto cuando ponemos en práctica lo aprendido, los conceptos llegan a formar parte de nuestro día a día, las acciones se interiorizan y se vuelve parte de nuestra identidad.

Alguien dijo una vez…..puede que tu hijo no haga lo que dices; pero puedes estar seguro que hará lo que ve que haces.