Descubrimiento en la UNAM: Hallan nuevo linaje de mamut en México

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Di Esteban Cruz


			Investigadores de la UNAM descubren un nuevo linaje de mamut

Durante la creación del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, más de 70 mil fósiles fueron descubiertos por expertos de la UNAM, incluidos restos de un mamut de una nueva línea evolutiva

Existieron dos variantes de mamuts en América: el mamut lanudo, que se extendía desde la frontera de Estados Unidos con Canadá hasta Alaska, y el mamut colombino, que habitó desde Canadá hasta Costa Rica.

Un reciente análisis evolutivo sobre el mamut colombino, basado en datos genéticos, se centró inicialmente en muestras de Canadá y Estados Unidos. No obstante, este enfoque se modificó gracias a la investigación de Federico Sánchez Quinto, del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH) de la UNAM y su equipo.

“Es la primera vez que incluimos información de mamuts de la cuenca de México en nuestro estudio geográfico, y descubrimos que estos mamuts poseen linajes mitocondriales distintos a los previamente identificados en Estados Unidos y Canadá”, señaló Sánchez Quinto.

Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento sobre esta especie ya extinta, sino que también establece a la paleogenómica mexicana como un campo crucial para la investigación de nuestro pasado. “Este es el primer análisis genético de megafauna realizado en nuestro país. Desarrollar las capacidades técnicas y de infraestructura aquí, nos ha permitido profundizar en nuestra historia natural”, explicó María del Carmen Ávila Arcos del LIIGH.

Los resultados fueron divulgados en un artículo titulado “Columbian mammoth mitogenomes from Mexico uncover the species’ complex evolutionary history” en la revista Science. Este estudio fue el producto de una colaboración entre la UNAM, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y el Centro de Paleogenética de Suecia.

¿Qué se descubrió?

Los primeros mamuts surgieron en África hace seis millones de años y migraron a Eurasia, donde evolucionaron en varias especies. Una de estas, el mamut de las estepas, llegó a América hace cerca de 1.5 millones de años, evolucionando eventualmente en el mamut colombino, según explica Sánchez Quinto del LIIGH.

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Este tipo de mamut podía medir más de cuatro metros de altura y pesar hasta diez toneladas, con colmillos que podían alcanzar los cinco metros de longitud.

Entre 2019 y 2022, durante la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en el Estado de México, se descubrieron más de 70 mil fósiles de diversas especies de megafauna ya extinta, incluyendo caballos, camellos, bisontes, perezosos gigantes y mamuts.

“Esta es la colección de paleofauna más significativa encontrada en América Latina hasta la fecha”, afirmó Rubén Manzanilla, arqueólogo del INAH encargado del rescate de los fósiles.

La gran cantidad de fósiles y su preservación permitieron la recuperación del ADN presente en los molares de los mamíferos, añadió Sánchez, quien se sorprendió al encontrar que el perfil genético de estos mamuts era muy diferente al de los ejemplares de Canadá y Estados Unidos, llevando a la creación de la denominación “grupo 1G” con tres sublinajes: 1G.1, 1G.2 y 1G.3.

“Posiblemente, un proceso de hibridación con una población de hembras lanudas, que poseían una notable diversidad en su ADN mitocondrial, fue lo que originó estos sublinajes. Se cree que la primera ola de esta diversidad genética llegó a la cuenca de México”, explicó Sánchez Quinto.

Otro aspecto relevante del estudio fue la estimación del tamaño efectivo de la población, que proporciona una aproximación sobre la reproducción de la especie y su variación genética.

“A medida que el planeta se calentó después del último máximo glaciar, la diversidad genética de los mamuts lanudos en latitudes altas disminuyó debido a los rápidos cambios en su ecosistema. En cambio, en la cuenca de México, los mamuts mantuvieron un tamaño poblacional pequeño pero constante durante sus últimos 40 mil años, sin un declive tan marcado como el de los mamuts lanudos del este de Siberia”, añadió Sánchez Quinto.

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Trabajo de campo

María Ávila del LIIGH destacó que al comparar el genoma mitocondrial de las especies mexicanas con los de Norteamérica y otras partes del mundo, pudieron determinar cuándo vivió el ancestro más reciente de cada sublinaje del grupo 1G y cuán diferentes son genéticamente entre sí.

“Esto nos permite establecer cuándo se separó cada grupo y la profunda historia evolutiva que tienen. Se separaron de los del norte hace más de 400 mil años, mucho antes de la división entre las especies colombinas y lanudas, que ocurrió hace 200 mil años. Esto es algo que no podríamos haber inferido a partir de estudios anteriores limitados a latitudes templadas”, comentó Ávila.

Para realizar el análisis y la investigación, se extrajo polvo de dentina de 83 molares de mamuts, debido a que su estructura densa favorece la preservación del ADN.

“Colocamos los molares en una caja de acrílico y trabajamos con trajes de protección personal para evitar la contaminación externa. Realizamos perforaciones y recolectamos el polvo de dentina, que luego llevamos al Laboratorio de Paleogenómica en Juriquilla para extraer el ácido desoxirribonucleico”, comentó Sánchez Quinto.

Se analizaron 61 genomas, 28 de ellos con una alta profundidad de cobertura, lo que permitió realizar inferencias más precisas.

Colaboración

El estudio requirió un esfuerzo interdisciplinario que comenzó con especialistas en arqueología y paleontología, y destacó la importancia de incluir a expertos en biología molecular o computacional.

Eduardo Arrieta Donato, estudiante de la carrera en Ciencias Genómicas de la UNAM, jugó un papel crucial en la investigación. “Utilicé procesos bioinformáticos para comparar el ácido desoxirribonucleico obtenido con una referencia global. Esto requiere comunicarse con múltiples ordenadores que realizan el análisis, aplican procedimientos matemáticos y devuelven una conclusión. Participar en este proyecto fue una gran oportunidad y un honor para mí”, explicó.

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Rigoberto Padilla Bustos, biólogo y doctorando en el posgrado de Ciencias Biológicas de la UNAM, contribuyó en la captura y enriquecimiento del genoma mitocondrial, y actualmente elabora una tesis que da continuidad al artículo publicado en Science. “Es muy similar, pero ahora utilizaremos el ADN nuclear para continuar investigando la historia evolutiva de los mamuts de la cuenca. Esta información nos proporciona una mayor resolución para comprender el origen evolutivo del mamut colombino, entender mejor los procesos de mestizaje, sus afinidades filogenéticas con los de otras regiones, así como conocer con mayor claridad las razones de su extinción”, añadió el investigador.

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