Contratos con Flock caen en ciudades de EE. UU. a ritmo récord: crece rechazo por vigilancia

Actualizado el :

Di Alonso Delgado

Cámaras de vigilancia de tráfico instaladas en una calle urbana con vehículos anónimos pasando.

En agosto se aceleró una reacción en cadena: decenas de municipios de Estados Unidos decidieron cancelar contratos con Flock Safety, la compañía que instaló cámaras que leen matrículas con inteligencia artificial. La oleada de rescisiones y las investigaciones federales ponen sobre la mesa riesgos concretos para la privacidad y la seguridad pública.

Los números recientes muestran por qué esto importa ahora: según reportes públicos, 93 jurisdicciones suspendieron acuerdos con Flock solo durante agosto, en medio de denuncias de malos usos y errores que han afectado a ciudadanos y provocado investigaciones oficiales.

Qué se ha detectado y por qué preocupa

Datos compilados por el grupo de defensa Secure Justice indican que desde 2021 al menos 214 jurisdicciones instalaron y después retiraron las cámaras de Flock. El crecimiento de la red, y su utilización por parte de distintos departamentos de policía, ha llevado a senadores y gobernadores a exigir respuestas sobre el manejo y la retención de la información.

Pantalla de computadora mostrando registros de datos y búsquedas en una base de datos centralizada.
Las cámaras de Flock crean bases de datos centralizadas con millones de lecturas mensuales.

El senador Josh Hawley anunció una investigación sobre cómo la empresa recopila, conserva y comparte los datos que generan sus dispositivos. En su carta, señala que Flock habría creado una red de alcance nacional con decenas de miles de cámaras y miles de millones de lecturas mensuales, una centralización que, según críticos, convierte registros locales en una base de datos accesible y buscable por clientes.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, también puso el tema en el debate público, tras conocerse casos investigados en su estado donde agentes habrían usado el sistema para vigilar a personas sin justificación profesional.

Casos documentados y fallas técnicas

En varias localidades se han reportado abusos y errores graves:

Véase también  Increíble Cabaña de Cristal en los Alpes: Refugio seguro para montañistas ante peligros de altura – ¡MIRA!
Vehículo de policía realizando un control de tráfico en una calle urbana.
Errores en lecturas de placas han resultado en detenciones y confrontaciones injustificadas.

  • Un policía en Haines City (Florida) fue arrestado luego de usar las cámaras para rastrear a su expareja.
  • En Sarasota, un agente revisó la misma placa más de 300 veces sin motivo investigativo aparente.
  • Errores de lectura han provocado enfrentamientos: en Toledo (Ohio) una lectura equivocada desembocó en que un conductor fuera atacado por un perro policía.
  • Una investigación en Roseville (California) encontró que, en 2023–2024, el 71% de 1,427 alertas por robos o delitos graves resultaron en lecturas incorrectas.

Estos episodios alimentan la preocupación de ONG y expertos en tecnología sobre la posibilidad de que la vigilancia automatizada se use para acoso, persecución indebida o detenciones erróneas.

Respuesta de Flock y cambios en la política de datos

La empresa sostiene que sus cámaras han ayudado a prevenir crímenes y recuperar vehículos robados y que las cancelaciones de contratos representan una fracción del total de alianzas activas. Flock declaró que las bajas se compensan con nuevas asociaciones y que trabaja en mejorar sus estándares de privacidad.

Entre las medidas anunciadas por la compañía está la reducción del periodo de retención de imágenes, que pasó de 30 a 7 días, una modificación que busca mitigar críticas sobre acumulación y almacenamiento prolongado de datos sensibles.

Implicaciones prácticas para la ciudadanía

La expansión —y ahora el repliegue— de estas cámaras plantea efectos palpables para residentes y autoridades locales:

  • Riesgo de privacidad: registros masivos de movimientos pueden reconstruir trayectorias y patrones sin una orden judicial clara.
  • Errores que implican peligro físico: lecturas equivocadas pueden desencadenar persecuciones, detenciones o confrontaciones violentas.
  • Posible uso indebido: existen casos documentados de vigilancia con fines personales por parte de agentes.
  • Presión política y legal: gobiernos locales y el Congreso podrían endurecer regulación sobre sensores públicos y bases de datos centralizadas.
  • Confianza institucional: la percepción pública sobre la policía y sus herramientas tecnológicas puede erosionarse si no hay controles claros.

Expertos en derechos digitales señalan que Estados Unidos es, entre las naciones desarrolladas, una de las pocas con marcos legales parciales sobre vigilancia; eso no ha evitado que la instalación masiva de cámaras active un debate sobre límites y supervisión.

El debate esencial

En el centro está la tensión clásica entre seguridad pública y libertades civiles. Quienes defienden estas tecnologías argumentan que el análisis de grandes volúmenes de datos ayuda a prevenir delitos y a acelerar investigaciones. Sus críticos sostienen que la creación de bases de datos nacionales con lecturas de matrículas —y la facilidad de búsqueda que brinda la IA— supone una intrusión masiva que puede ser explotada y mal utilizada.

Mientras algunas ciudades siguen cancelando contratos y legisladores avanzan con indagatorias, la discusión no es solo técnica: impacta en cómo se balancea la seguridad cotidiana con el derecho a no ser monitorizado sin causa.

La evolución de este conflicto—entre adopción tecnológica, controles legales y respuesta ciudadana—definirá en los próximos meses si estos sistemas se limitan, se regulan con más rigor o se reconfiguran para atender las preocupaciones públicas.

Artículos similares

Califica este artículo

Deja un comentario

Share to...