El hígado de Dale Steele, veterano de la Segunda Guerra Mundial, fue donado tras su muerte a los 100 años y trasplantado al día siguiente —un caso que desafía la idea de que la edad avanzada excluye la donación. La explicación científica detrás del procedimiento y su impacto en la lista de espera hacen que esta historia sea relevante ahora: reabre el debate sobre quién puede ser donante y cómo potenciar el número de órganos disponibles.
Dos horas después del fallecimiento de Steele, su familia recibió la llamada de la organización de donación. Aunque sorprendidos por la posibilidad, aceptaron de inmediato: su padre había sido una persona de servicio que, según sus hijos, habría querido ayudar.
Personal de Live On Nebraska explicó por qué un órgano de una persona centenaria podía ser apto. El hígado tiene capacidad de renovación constante; su edad funcional suele ser mucho menor que la cronológica porque las células se reemplazan continuamente.
Del rancho al quirófano
Dale nació en 1925 cerca de Ainsworth, Nebraska, sirvió en Europa durante la guerra y, tras regresar, trabajó como ganadero y en cooperativas agrícolas. Estuvo casado 72 años y mantuvo actividad física y laboral durante buena parte de su vida, según su familia.
La donación se autorizó sin titubeos por sus herederos: para ellos era coherente con la vida de entrega que llevó Steele. Su hígado fue trasplantado a un receptor un día después de su deceso, y con ello él se convirtió en el donador más longevo registrado en Estados Unidos.
Por qué importa para la lista de espera
El caso no es anecdótico: hay una demanda persistente de órganos en el país. Actualmente esperan un trasplante más de 100,000 pacientes, con cerca de 400 solo en Nebraska, y estimaciones indican que docenas mueren cada día mientras esperan.
- Tiempo hasta el trasplante: el órgano de Steele fue utilizado al día siguiente de su muerte, un plazo que puede variar según compatibilidad y logística.
- Regeneración hepática: la capacidad del hígado para regenerarse explica por qué su edad funcional puede ser muy joven aun cuando el donante sea anciano.
- Impacto sanitario: aceptar órganos de donantes mayores, tras evaluación clínica, puede ampliar la oferta para pacientes en lista de espera.
Expertos de la organización señalaron que la creencia de que “soy demasiado viejo para donar” impide potenciales donaciones. Casos como el de Steele ponen en evidencia que la edad cronológica no debe ser la única consideración; la evaluación clínica y la calidad del órgano determinan la idoneidad.
Para la familia, la decisión tuvo un sentido claro: continuar la trayectoria de servicio del fallecido. Desde la perspectiva médica y social, el episodio abre preguntas prácticas sobre cómo informar mejor a la población sobre la donación y cómo optimizar procesos para aprovechar órganos viables sin comprometer la seguridad del receptor.
Esta historia combina un elemento humano —la vida y los valores de un hombre que vivió un siglo— con una lección técnica: la biología del hígado y la organización de trasplantes pueden permitir que donantes de mayor edad salven vidas, siempre que se haga una evaluación médica adecuada.
Artículos similares
- Descubre en Netflix: La impactante película bélica basada en hechos reales que muchos ignoran
- Niño recicla un millón de latas: dona lo recaudado a organizaciones benéficas
- Éxito mundial: Bebé prospera tras recibir innovadora terapia génica CRISPR personalizada para enfermedad rara.
- MacKenzie Scott dona $42 millones para estudiantes de bajos ingresos: Expansión de oportunidades universitarias y laborales en EE.UU.
- Legado y amor: Prioridades de los estadounidenses mayores, revela encuesta sobre herencias.

Alonso Delgado cubre la actualidad internacional con rigor. Encontrará reportajes precisos y pertinentes sobre los grandes acontecimientos globales, desde crisis políticas hasta avances diplomáticos.