Termina el festejo de Las Rogativas

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Una jornada de fe y júbilo se vivió en el Santuario del Cristo Negro, Señor de San Román durante la clausura de Las Rogativas, una centenaria tradición que se distingue por la oración y veneración a la imagen milagrosa para solicitar la providencia de Dios.
Al cabo de los ocho días que dura la fiesta, los feligreses se reunieron para el gran cierre que inició con la celebración de una misa, la noche del domingo pasado, presidida por el presbítero Martín Mena Carrillo, párroco del Santuario del Cristo Negro.
Posteriormente, con sumo respeto y devoción, integrantes del Gremio de Colaboradores se encargó de colocar la venerada imagen sobre la base de madera en que fue llevada hombro a cuesta en procesión por el barrio tradicional.
Entre cánticos y sonar de campanas, el Cristo Negro salió de nueva cuenta de su santuario para bendecir a los campechanos a lo largo de Paseo de los Héroes o 10-B, continuó por la calle 12 para retornar por Bravo Y finalmente regresar a su altar.
Al finalizar Las Rogativas, los asistentes tuvieron la oportunidad de besar y tocar a la imagen, para ello formaron largas filas con flores en mano, mientras un coro entonó temas de alabanza al Señor de San Román.
Cabe destacar que durante la celebración fue evidente la emoción y la espiritualidad de los “sanromaneros”, conmovidos por la fe y devoción rogaron por la paz y la prosperidad del estado y del país, pero sobre todo por la unidad y la salud espiritual de las familias.

SOLEMNIDAD
Las Rogativas es una fiesta de gran arraigo en la religiosidad del pueblo campechano, que surge hace más de cien años en el barrio de San Román, en el mes de mayo con el propósito de rogar a Dios por la buena cosecha y la pesca abundante, pero sobre todo para pedir por la protección ante cualquier contingencia por los temporales y la vida de los hombres de mar.

Información: Noemí Heredia Bernés