Comparten mensaje para enfrentar adversidades
Tras la lectura del Evangelio en la Catedral, monseñor González estuvo acompañado con el presbítero Diego Alejandro Gómez Velázquez.

A dar ejemplo con orgullo y valentía de la fe en Dios, sin miedos, pues la victoria será de los que siguen a Jesús, exhortó el Obispo de Campeche, monseñor José Francisco González González, al celebrar la misa dominical de medio día en la Catedral.

Tras la lectura del Evangelio, monseñor González compartió la predica con el presbítero Diego Alejandro Gómez Velázquez, quien cursó su diaconado en la Diócesis y que en estos días llega de visita procedente de Guadalajara.

Al hacer uso de la palabra, el Obispo de Campeche recordó el llamado de Jesús a predicar con honor y valentía su palabra. “Hoy en el Evangelio, hemos escuchado que Jesús envía a 72 de sus discípulos, a todos nosotros, a realizar una tarea grandiosa que es llevar la Buena Nueva a los demás”.

Explicó que cuando Jesús resucita hace este llamado: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”, es decir, que llama a todos a ser propagadores de la Buena Nueva del Señor.

“Que donde haya no humanidad, sembrar humanidad; donde haya tristeza, llevar alegría; donde haya violencia, llevar paz. El Evangelio es aquello que cambia lo no humano en lo humano, porque eso es lo previo a lo divino”, recalcó monseñor González.

Agregó que Jesús llama a sus discípulos, a todos los bautizados, a quienes dan testimonio de su amor, a ser valientes ante las adversidades que se presentan cuando se trata de llevar una vida agradable a Dios, como Jesús nos enseñó.

Aclaró que se evangelizador dista mucho de ser sólo un predicador, porque serlo en verdad requiere encarnar el evangelio, dar testimonio de vida, requiere afrontar las dificultades, riesgos e incluso burlas.

Pero todo ello, enfatizó, vale la pena pues sólo Jesús, su Palabra, el Evangelio nos asegura la vida eterna, ya que todo lo demás se acaba en este mundo, los bienes materiales, el poder, etcétera, nada queda solo Dios.

“Por eso no les dediques lo mejor de tu vida y de tu corazón, por eso inviértelo en lo que de verdad permanece. Por eso, el Evangelio nos invita a poner la mirada en lo que permanece, sabiendo que lo demás es caduco y pasajero. En esta vida somos peregrinos y no hay que arriesgar lo eterno por lo temporal de este mundo”, finalizó.