Vela por los animales

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Por; Anabel Martínez Torres

Gloria Rosela Cortez Aguirre estuvo rodeada de animales durante su infancia, hoy es médico veterinario con diez años de profesión. Mujer apasionada de su trabajo y del amor por los seres vivos cree en que merecen un trato digno de las personas, y su mayor satisfacción es verlos curados de cualquier padecimiento que presenten.

¿Cómo toma la decisión de estudiar esta profesión?
Toda mi vida me han gustado los animales, desde muy pequeña; vengo de una familia que se dedicaba a la agricultura y ganadería. siempre estuve en contacto con animales, cuando me presenté al ingreso para la universidad lo hice en dos escuelas diferentes, en una presente para Veterinaria y en otra Medicina para humanos porque estaba muy peleada la carrera, por si no me quedaba en una no me iba a quedar sin estudiar, finalmente me quedé en las dos, pero decidí la Veterinaria.

¿Cuál es su mayor satisfacción en el ejercicio de su carrera?
En general para la medicina da satisfacción ver la mejoría de sus pacientes, pero la base es ver a las personas que traen animales y se ocupan, ven cosas que no sabían y prolongan la calidad de vida de sus mascotas de compañía a través de la educación que uno les da.

¿Alguna anécdota significativa?
En una ocasión llegó una cliente del municipio de Carmen a traerme un perrito que había estado bajo muchos tratamientos y el problema que tenía no se le quitaba, después de un par de días de otro tratamiento que le dimos el perrito mejoró y la dueña me trajo un globo de helio Snoopy que tenía una cartita con la huella del perro que decía: “Gracias doctora por haberme curado”, fue un lindo detalle.

¿Cómo fue su primera consulta?
Inicié en un espacio que no era con el que me hubiera gustado iniciar. Aspiraba a tener algo más cómodo y equipado, pero estaba empezando y mi primera consulta fue en un espacio pequeñito, las puertas principales solo tenían cortina, no había puertas y era incómodo porque se escuchaba el ruido de la calle. El inicio fue muy austero pero creo que salió bien todo.

¿A parte de la capital, atiende animales de otros lugares?
Sí. Tengo pacientes en Carmen, en Mérida, en Escárcega, Champotón, Seybaplaya, Calkiní, Hampolol e inclusive de León, Guanajuato.

¿Cómo ha sido su experiencia en apoyo a los animales en lugares afectados por los sismos?
Precisamente le comentaba a una amiga y colega que la experiencia que había vivido en el marco de toda la tragedia de un sismo y la gente y animales que salieron afectados. Fue algo muy padre el haber podido ayudar, colaborar, esto a pesar de ser complicado porque no tuvimos la suficiente convocatoria. Cuando me entero del sismo hice una convocatoria para sacar una brigada y la verdad que hubo muy poca respuesta al llamado, fue difícil, cansado, con un trayecto de más de 24 horas por obvias razones, porque muchas partes de las carreteras estaban cerradas; otra cuestión fue la parte monetaria, sin embargo algunas personas nos apoyaron con dinero, pero sí fue costoso.
Pero en general te alimenta mucho como persona, yo no soy creyente de la religión, pero se siente esa tranquilidad, el saber que pudiste ayudar, el ver resultados de tu ayuda, de cómo la gente te daba las gracias, fue una de las experiencias más intensas de mi vida.