Una vida de película

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“La actuación es una maravillosa terapia para la gente. En vez de sufrir por ti mismo, alguien lo hará por ti.” (Sophie Marceau)

Alfonso Esquivel Campos

*Más de 40 años dedicado al teatro y a las artes
*Además de las múltiples obras de teatro, ha participado en películas como “El embrujo”
*También ha participado en documentales a nivel internacional

La perseverancia, pero sobre todo las aptitudes y su amplio conocimiento en las artes escénicas, han permitido al actor Alfonso Esquivel Campos compartir ahora sus conocimientos a jóvenes interesados en el teatro.
Recordó que fue 1981 cuando viaja a estudiar Economía Laboral en el Centro Sindical de Estudios Superiores en la ciudad de Cuernavaca, Morelos y ahí hay una compañía teatral que todavía existe y que se llama Los Mascarones.
Agregó que en aquel tiempo ese grupo teatral era dirigido por Mariano Leyva, quien llegó a ser diputado y que era el patrocinador del mismo, del cual formó parte de sus talleres y posteriormente de las obras de teatro que promueve, entre ellas Quetzalcóatl y la de Emiliano Zapata, ésta última que era la vida del Caudillo del Sur, en las primeras en las que trabaja de manera formal
“Ahí permanezco varios años trabajando con la compañía teatral, colaborando de forma gratuita, pero que fue satisfactorio, porque ahí aprendo muchas cosas de las artes escénica”, explicó.

En Campeche, ¿Cuándo te involucras con el teatro, después de esa experiencia?
Regreso a la Ciudad de Campeche y me incorporo al grupo teatral Airopago que estaba a cargo del maestro tenabeño Rafael Muñoz, (q.e.p.d), con quien hago varías obras de Héctor Mendoza y Sergio Magaña, básicamente de dramaturgos mexicanos y trabajo con gente maravillosa como Fidel Caro, la maestra Gloria Montero, donde se me invita a trabajar en le puesta en escena “La novicia rebelde”, hablando de 1986 y 1987, pero ya entrado los 90 sigo trabajando con Rafael Muñoz, participando también en cursos y talleres con grandes maestros de la dramaturgia mexicana como Ludwik Margules y otros teatreros que llegan a Campeche.

¿Qué sigue luego en este recorrido teatral?
Ya estando en lo que antes era el Instituto de Cultura, derivado de la presencia del maestro en teatro Juan Arce, para una Maestría en Artes, se le invita a colaborar en el área de Teatro, quien colabora por muchos años también con el Instituto Campechano, con obras de dramaturgos latinoamericanos y europeos, tal como el francés Darío Fo y de obras como “La secreta obscenidad de cada día” de Marco Antonio de la Parra, con la cual hacemos un pequeño recorrido porque fuimos invitados a la Ciudad de México, a otros estado del país, como parte del Día Mundial del Teatro y a La Habana, Cuba durante una semana en el Teatro “El Sótano” y también me acuerdo de “Gepetto”.

¿Posterior a esas experiencias que llega a tu carrera teatral?
Empiezo a trabajar con la dramaturga tamaulipeca Sandra Muñoz, también actriz y directora teatral, trabajando con ellas muchas obras, siendo la última obra “Sh-Boom”, inclusive trabajo en el teatro postmoderno y luego con el teatro clásico español y con la obra “Cuestión de Amor” del Siglo de Oro del teatro español, además de haber trabajado también con el maestro José Caballero, director de la Compañía Nacional de Teatro, con quien trabajo de Josefina Hernández, en homenaje a la dramaturga que es campechana y le siguen obras como “El demonio chino” en el teatro “Julio Castillo” de la Ciudad de México.

¿En Campeche con que actores has compartido crédito?
Con Jorge Castro, Leydi Díaz, así como otros directores, obteniendo premios.

¿Por qué el teatro?
Desde niño me gustó la declamación, y desde primaria también me gustaba participar en concursos de oratoria, donde obtuve premios, al igual que en la educación secundaria y preparatoria, aunque también en competencias de ajedrez, pero ya tenía inclinaciones por la actividad escénica, pero fue en Cuernavaca donde lo hago ya de manera formal.

¿Qué te ha dejado esta carrera teatral?
Una amplia satisfacción personal, conocer a personas de otros lugares, tanto de México como del extranjero, trabajar con gente extraordinaria, que su principal compromiso es con las artes escénicas y con la disciplina, un compromiso intelectual y emocional, y luego durante casi un lustro he venido dirigiendo la compañía experimental de teatro de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), pero además forme un grupo antes que se llamaba “Los alebrijes”, pero con la UAC colaboro de manera altruista con la Dirección de Difusión Cultural, un tanto devolviéndole al teatro lo tanto que me ha dado y que me ha llenado de otras cosas como viajar a otras latitudes, interactuar con otros actores y conocer nuevos públicos, por lo que ha sido muy rico en término emocional y espiritual.

Tenemos entendido que has incursiona con algunas apariciones en el cine, ¿Cómo ha sido eso?
Si prácticamente he participado en tres películas, pero en el cine es un asunto de los que editan, por lo que en el filme donde tengo una participación objetiva y con diálogo es la que dirigió el cineasta danés Henning Carlsen “Memoria de mis putas tristes”, con un papel secundario, además de películas como “El embrujo” y “La novia del mar”, lo cual fue intenso y muy gratificante, inclusive en documentales como la Conquista de América personificando a un Fraile, el cual se presentó en la ciudad de Roma, Italia hace dos años y también para Natgeo.