Un hombre con puños de oro

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Por: Efraín Collí Cimá 

Entre peras, sacos de golpeo y vendajes se va abriendo camino una figura de peso… y un grito recurrente desde el fondo del gimnasio se escucha.
Tiempo…. 10 segundos, retumba en el inmueble de la Unidad Deportiva 20 de Noviembre. Es el grito más recurrente en el gimnasio, desde su entrada invade ese olor a esfuerzo, a sudor, a sueños….
Es Emilio Chan Kantún, quien cronómetro en mano apoya tanto a pugilistas de iniciación como a los experimentados, pero pocos lo reconocen por este nombre, es más conocido como “El Terrible” Kantún, su fama bien ganada con el peso de sus puños le hicieron el favorito de muchos aficionados en el Campeche de los años 70.
Hoy es un reconocido entrenador de boxeo local que ha visto infinidad de jóvenes llegar a practicar el boxeo y otros que llegan para mejorar su físico.

¿Cómo iniciaste en el boxeo?
A uno de mis hermanos le gustaba el boxeo. Empecé a entrenar y a boxear a los 15 años, peleaba en 4 rounds en un gimnasio frente al Teatro Toro, no tenía entrenador y me hice boxeador con la práctica, de lo que veía que hacían, y avancé hasta pelear cada ocho días, como emergente, no se me hacía difícil, porque de mi trabajo pasaba a entrenar.
Recuerdo que se hizo una arena cerca del hoy Instituto Mendoza, y boxeaba en combates de 4 a 6 rounds, luego ascendió a 8 rounds, de ahí paso a la Arena Santa Ana, a lado de la iglesia. Nunca llegué a 10 rounds pero yo llegaba a la función y me decían si quería pelear y peleaba, y así fui ganando experiencia.

¿Cómo nació la idea de entrenar a boxeadores?
Como boxeador en activo duré 15 años, comencé a los 14 y luego me nació la idea de entrenar. En el año de 1975 entrenaba a muchachos y de ahí tuve oportunidades de viajar, de apoyar a jóvenes como Jorge Manuel Vera en un campeonato nacional en Piedras Negras, Coahuila, como su entrenador.
Pasé por el gimnasio Olivares, empecé como entrenador, paso por la Arena Campeche, pero no como entrenador, sólo iba a observar el entrenamiento, seguí por el Gimnasio San Francisco en la calle 63, ahí entrené a Melchor Cob, antes que fuera campeón mundial.
Me fui a Mérida, luego regresé a Campeche y me dieron oportunidad de estar en el gimnasio del Deportivo Medina, en el salón del mismo nombre y ahí asistí a Jorge Manuel Vera, se hizo campeón nacional y yo lo preparaba.

¿Recuerdas tus peleas de despedida?
Recuerdo momentos como boxeador y como entrenador. Mi última pelea fue contra el “Smelling” Cetina, y fue uno de mis mejores enfrentamientos porque si me decían que lo retara, lo hacía y ante el “Smelling” me despedí en la Arena Campeche, en uno de sus últimos tres combates. Otro fue contra Joe Basto, luego ante el citado “Smelling” Cetina que había noqueado a dos. En los 80 fue mi última pelea.

¿Qué te ha dejado el boxeo?
Mucha satisfacción como entrenador y boxeador, esa ha sido mi vida; trabajaba en una fábrica de mosaico, entrenaba y me llamaba la atención el boxeo y cuando era entrenador me pedían peleadores para funciones en Carmen, Champotón, Escárcega, para donde sea, pero no tuve las oportunidades para tener otro gimnasio como el San Francisco, que lo alquila el finado Pancho Uribe.
He entrenado a muchachos que han sido campeones del sureste, como José Ángel Flores Chan, “El Chaneke”.
Chan, su nombre de batalla, se coronó y me da gusto que ha sido un muchacho que salió adelante y ahora se promueve con el Baby Cob.