Un gladiador de la vida

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Con 10 años desarrollándose en el ámbito de la medicina, Alberto Manuel Cu Cañetas es un cirujano oncólogo cuya mayor satisfacción es ver que sus pacientes se recuperen y tengan la opción de seguir viviendo sanos. Actualmente labora en el Centro Estatal de Oncología y la Unidad de Medicina Ambulatoria del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde puede seguir cumpliendo con sus principios profesionales.

¿Cómo es que decide estudiar medicina?
En mi familia mi padre es médico, mi madre enfermera, en el cotidiano día muchas de las pláticas que tienen que ver en la problemática de la casa están relacionadas con pacientes o área médica, y eso me llamó la atención desde muy pequeño y finalmente creo es un apasionamiento, porque tenía contacto con pacientes ayudando a mi papá y tomé la decisión de estudiar medicina.

¿Cuánto tiempo lleva en esta profesión?
Salí de la carrera en el año 2000 y a partir del 2001 me especialice. En el 2005 terminé con cirugía general y después cirugía oncológica en el 2008, y a partir de ahí a la fecha ya van como 10 años trabajando como cirujano oncólogo en el Centro Estatal de Oncología y en el IMSS.

¿Cómo fueron sus inicios en el área laboral?
Empecé en el Hospital General “Álvaro Vidal Vera” como cirujano oncólogo,en ese entonces no teníamos un área específica de oncología como tal, compartíamos un cuarto como cinco médicos y ahí dábamos consulta de radio terapia y quimioterapia. Hasta en el 2009 que se apertura el Centro Estatal de Oncología empezamos a trabajar de lleno en un área física para poder dar atención a los pacientes.
Y en el Seguro Social ingresé para realizar la residencia mientras estudiaba y al momento que llego tengo la oportunidad de obtener trabajo; he estado en todos los turnos ahí como cirujano y cirujano oncólogo y me ha dado tiempo de ejercer en tiempos extras como práctica privada.

¿Qué es lo más difícil en su profesión?
Lo primero es ganarse el respeto de la gente, porque hay una cultura muy arraigada donde la mayoría de los problemas complicados se los llevan al vecino estado de Yucatán, y hoy por hoy el proyecto del Centro Estatal de Oncología está muy bien posicionado, somos una clínica con altos estándares de calidad y también eso estamos proyectando en el IMSS, darle la oportunidad a la gente de resolver sus problemas oncológicos. Ganarnos el respeto de los pacientes y de la gente ha sido difícil, pero finalmente hemos estado cosechando esa ardua labor de trabajo.

¿Hay temores en su profesión?
Por supuesto, el miedo es un buen mecanismo de defensa para conocer tus limitaciones identificarlas para poder mejorar y en algún momento apoyar la capacidad de tener trabajo en equipo cuando no puedas hacer algo, invitar a quien lo hace mejor para poder dar resultados, finalmente el paciente es el que te lo agradece.

¿Cuál es tu mayor satisfacción?
Dejar huella en mucha gente, darle la oportunidad de atenderlos, de curarlos, de que te saluden en la calle y te digan “doctor gracias por darme la oportunidad de volver a nacer”, salud, mi familia, de mi trabajo; he logrado forjar un patrimonio, mi familia está muy agusto de estar acá en la ciudad.

¿Le entregaron un reconocimiento?
Si, nos entregaron un reconocimiento a la Unidad de Medicina Ambulatoria UMMA 14 que en realidad es el servicio prestado por todas las personas que trabajan con nosotros, enfermeras, médicos, asistentes, administrativos, ajenos y propios, porque contamos con el apoyo de la delegación.
El reconocimiento que se nos entregó es una encuesta de satisfacción del usuario, a nivel nacional el Seguro Social hace encuestas para evaluar cuáles son todas las unidades en todo el país que ofertan servicios, si perciben las unidades tranquilas, si está limpia, si te pueden atender eficientemente a corto plazo, es un reconocimiento que viene del derechohabiente, ya se había ganado hace tres años en el 2014, y se les da seguimiento para ver si las unidades se sostienen o mejoran su servicio.

Entrevista de Cindy Vera