Un campechano que vela por la seguridad de México

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“Aunque las aguas me han llevado a otros rumbos, nunca he dejado de ser campechano”, señala el Almirante Luis Gerardo Alcalá Ferráez, quien asegura que no existe mayor reconocimiento que el Premio Estatal “Justo Sierra Méndez, Maestro de América” 2018, que le fue entregado hace unas semanas por el gobernador Alejandro Moreno en reconocimiento a su destacada trayectoria, así como por sus aportes en la milicia y poner en alto el nombre del Estado.

¿Qué sintió tras la entrega del premio “Justo Sierra Méndez”?
Estaba emocionado, fue algo maravilloso, ser uno de los personajes que reciben este máximo galardón que otorga la entidad, y más que sea tu propio Estado el que te lo otorga tiene mucho valor, estoy muy contento, y lo recibí con responsabilidad y humildad.

Recibir un premio de este tipo ¿qué representa para usted?
Justo Sierra Méndez no solamente es conocido como el Maestro de América sino también como uno de los primeros espíritus cosmopolitas en el campo de las letras hispanoamericanas; un hombre que nos empapó con sus obras y nos heredó lecciones de vida de gran valor, de ese tamaño es la distinción que se me confirió, y también de ese tamaño es el reto que implica honrarla.

¿Cómo es que decide unirse a las fuerzas Armadas?
Tenía 15 años cuando me fui de Campeche, eso hace más de 45 años, y en ese momento entendí que debía asumir una vida de pasión y convicción. Cuando se vive así se disfruta plenamente lo que se hace; por ello, si tuviera la oportunidad de regresar en el tiempo, no dudaría ni un instante en elegir nuevamente, como forma de vida, la de ser marino naval.

¿Cómo ha sido estar lejos de su tierra por tantos años?
Pues me fui muy joven, pero mi corazón se quedó, siempre vengo. He sido un orgulloso campechano, he hecho mi trabajo como marino, he trabajado por el bienestar de todo México, pero siempre a donde voy pongo primero mi cariño por Campeche, antepongo mi campechanía, mi comida, mis costumbres, llevo muy cerca mis raíces y a mi familia.

¿Qué mensaje le enviaría a marinos que como usted han dedicado sus vidas a trabajar por la seguridad del país?
Pues, que sigan trabajando como hasta ahora, que busquen siempre dignificar la labor de las fuerzas armadas, y para aquellos que aún inician en esta noble labor, que sepan que al final de sus vidas se darán cuenta que todo ha valido la pena, que en ocasiones van a extrañar a su familia, su ciudad, la tierra, pero estarán contentos con sus aportes a México.

Sobre el recocimiento que Campeche le otorgó ¿Qué lo hace diferente de todas las demás preseas que ha recibido antes?
Debo decir que todo lo dejé en ese discurso ante decenas de personas, estaba y sigo emocionado y eternamente agradecido con mi Estado porque, efectivamente, aunque he recibido otros reconocimientos y medallas por la labor que he realizado, el ser un campechano que destaca no es suficiente hasta que tú mismo gobierno, tu misma gente reconoce tu esfuerzo, y es lo mejor que me pudo haber pasado en mi trayectoria como marino.

¿Qué ha sido lo que lo ha alentado a seguir con su labor?
Sin duda la familia. Estar lejos de ellos y seguir adelante es un desafío que muchos intentan pero pocos logran. A veces, como decía, extrañas mucho estar cerca de ellos, pasear los domingos, comer con todos ellos como todos los campechanos hacemos, pero estar lejos y seguir adelante es un desafío que muchos intentan y que pocos logran, pero yo he contado con el apoyo incansable y la motivación de mi familia, de mis hermanos, de mi esposa y claro, de mis tres hijos.

Una entrevista de Adriana Quijano / Fotografía: José D. Beytia