Un arte con punto de cruz

49

El bordado de punto de cruz es muy bien conocido en esta región, pero muy pocas son las manos que hacen de esta labor verdaderas obras de arte. El trabajo de la artesana Isabel Santos Arteaga ha sido merecedor de premios y de su participación en las ferias de Chapingo.
Esta forma popular de hacer bordado que culmina, en muchos de los casos, en trabajos de mantelería, colchas, paños, ropa de cama y toallas, entre otros artículos, parece no tener muchos requisitos para su elaboración. Sin embargo, se vuelve fascinante cuando va mucho más allá, como lo hizo esta mujer de 72 años de edad, quien logró plasmar con esa técnica un cuadro del paisaje tradicional de Campeche.

¿Cómo se inicia en el bordado de punto de cruz?
De niña aprendí a abordar con la ayuda de mi madre, pero con el paso de los años dejé poco a poco porque tenía interés por estudiar otras cosas, a pesar de que era un trabajo bien remunerado y que me dio para sostenerme cuando tenía 12 años. Fue en el 2010 cuando le volví a tomar el interés y de ahí para adelante.

¿Cuál es la diferencia del punto de cruz con los otros tipos de bordados?
En mi caso, lo que he presentado implica un trabajo más fino del textil, lo que se le conoce como hilo contado, muy diferente a las técnicas que se emplean para la elaboración de las batas, blusas campechanas y otras vestimentas. El hilo contado es más detallado y de un gran cuidado, además de que lleva mucho más tiempo, pero también genera más pasión para sacar el modelo deseado.

¿Cuánto tiempo le lleva realizar un trabajo de punto de cruz?
Hay trabajos que puedo hacer en un día, por ejemplo prendas para niños, ya sean toallas o baberos, pero hay otros que implican más tiempo, como la mantelería que abarca hasta 6 meses y el bordado para plasmar paisajes requiere casi un año, de 10 a 12 meses.

¿Cuántos años le ha dedicado a esta actividad?
De forma profesional ya llevo 8 años y en ese tiempo tuve la fortuna de ganar un premio, el primer lugar en bordado en punto de cruz y me permitió plasmar el antiguo pregonero campechano. Esta experiencia ha despertado mi interés en otro tipo de técnicas, que es mi próxima meta después de haber ganado el galardón estatal.

De los trabajos que ha realizado, ¿cuál ha requerido de un doble esfuerzo?
Pongo ímpetu y mucha dedicación en todos, porque me apasiona, pero el del antiguo pregonero campechano me llenó de una gran satisfacción y me hizo sentir que todo el esfuerzo entregado ha valido la pena. En particular, esa pieza me ha abierto muchas puertas y nuevas oportunidades, pero que sobre todo, me fascina.

¿Cuál ha sido su participación en las ferias?
Para los artesanos una de las más importantes es la Feria de Chapingo, organizada por la Universidad Autónoma de ese lugar, y he participado en tres ediciones de ella. Esa es otra de mis satisfacciones, ya que a través de ella tengo la oportunidad de dar a conocer mis trabajos.

¿Es valorado el punto de cruz?
Realmente yo trabajo para el turista foráneo, pero es el visitante nacional quien compra y adquiere los trabajos que realizo. Afortunadamente las autoridades estatales le están haciendo mucha promoción a la actividad, de lo cual destaca el punto de cruz, pero también me ha sorprendido que los extranjeros se están interesando por las artesanías hechas con el bordado.

¿Se puede vivir de la actividad?
Lo retomé como un pasatiempo y ahora es una manera de trabajar para generar ingresos propio, pero le doy más valor al orgullo de que la pieza de punto de cruz que realicé y de la cual obtuve un premio, estuvo expuesta en la Casa San Pablo.