Somos patrimonio

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Arquitecto del Instituto Nacional de Antropología e Historia desde 1990, con 27 años de servicio en la Sección de Monumentos Históricos y miembro activo desde el año 2005 del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, ICOMOS, por sus siglas en inglés, Carlos Miguel Huitz Baqueiro comparte sus conocimientos y experiencia en torno a uno de los motivos de orgullo de todos los campechanos, el nombramiento de San Francisco de Campeche como Ciudad Patrimonio Mundial de la Humanidad.

¿Hemos cuidado nuestro patrimonio?
En el caso de las ciudades inscritas en la lista de Patrimonio Mundial de UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, se establecen los cuidados que se han de procurar tanto a sitios y monumentos históricos como los espacios públicos.
Esto último, porque en el caso de San Francisco de Campeche el nombramiento de Patrimonio Mundial que recibe se extiende hacia el concepto de paisaje cultural, es decir, no sólo se trata de sus sitios y monumentos históricos sino a sus espacios públicos, su patrimonio tangible e intangible.
En principio, la entidad encargada de regular el uso de los espacios públicos es el Ayuntamiento o Municipio al cual pertenece la ciudad o sitio inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, autoridad tiene claro cada uno de los aspectos que habrán de respetarse conforme a los tratados y acuerdos internacionales como la Carta de Turismo de la UNESCO, y en la cual se define el uso que deberá de darse a los inmuebles y espacios públicos abiertos a la actividad turística.
Por tanto, no es el visitante sino nosotros, los ciudadanos y las autoridades competentes, los responsables de la conservación y preservación del patrimonio; y directamente aquellos que deciden emprender proyectos como hoteles, restaurantes, tiendas, etcétera, que involucran el uso de muebles y espacios públicos.

¿Qué sucede con el comercio ambulante?
El comercio ambulante impacta el paisaje cultural y más aún, cuando éste es totalmente externo y de alguna manera altera el paisaje y la dinámica cultural propia del sitio.
Ahora bien, habrá de distinguirse el comercio ambulante que como he dicho es ajeno a los usos y costumbres de los campechanos, al paisaje cultural, de aquél que sí lo es como es el caso del tradicional pregonero campechano.
Ese pregonero es en la actualidad el panadero, la vendedora de guayas, de dulces, de pescado y otros que se han agregado, porque son parte de nuestra dinámica cultural como el vendedor de helados, de cocos, de pozole y de sombreros de palma.
Por eso, considero muy importante distinguir entre el comercio ambulante que se establece de manera informal en algún sitio, altera toda la dinámica cultural y comercial, genera basura e incluso el desorden público, y el pregonero de Campeche, que se mantiene en movimiento, va pregonando su mercancía y en algunos casos lo hace en determinados días y horarios.
El pregonero tradicional enriquece el paisaje cultural.