Sanar a través de la música

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Por Noemí Heredia Bernés / Foto: José D. Beytia

Entregada desde hace más de 30 años a la enseñanza y difusión de la música sacra, la soprano Rosalba Valencia es una de las mujeres más conocidas en el ámbito de los conjuntos corales en Campeche, una fiel creyente de que la música lo esto todo, es capaz de sanar e impulsar el desarrollo personal y colectivo.

¿Cómo decide incursionar en la música sacra?
Hace más de 30 años una fuerte experiencia cimbró mi vida y para salir de ese impacto mi hijo me invitó a participar en el Coro de la Catedral como una manera de fortalecerme para seguir adelante, y como me dijo que para integrarme debía platicar con el sacerdote a cargo, el presbítero Antonio Jiménez Casarrubias, accedí principalmente en la búsqueda de consejo. Sin embargo, por diferentes circunstancias, esa entrevista se fue postergando, en tanto yo empecé a ensayar con el coro.
Recuerdo el primer ensayo cuando me colocan junto a doña Conchita Canché, una maravillosa soprano, conocida en la comunidad por su hermosa voz, la que al momento de escucharla hizo surgir en mi un sentimiento muy especial, un recuerdo de algo ya vivido, de felicidad, lo cual me hizo volver cada día al Coro.
No sé si consciente o inconscientemente el padre me ayudó, porque en la música sacra encontré lo que necesitaba.

¿Se ha desarrollado profesionalmente?
Desde un aspecto profesional también llegó el momento de preparame, en aquel entonces el padre Antonio Jiménez también inició la Escuela de Música “Fray Angélico”, donde además de fungir como secretaria también tomé clases, talleres y cursos.
Actualmente soy instructora de canto y desde el 2001 trabajo en el Ayuntamiento de Campeche como maestra de conjuntos corales en la Escuela de Música “Jesús Cervera Pinto”.
Y para la Diócesis de Campeche me desempeño como responsable de la Comisión Diocesana de Música Sagrada, continuando mi servicio desde el Coro de la Catedral.

¿Qué le ha dado la música?
Todo. A mí me ha salvado el Señor a través de la música, de ese don maravilloso que es la voz, pero sobre todo las ganas de crecer en ella, pues yo no puedo vivir sin cantar. Desde que amanece toda mi vida es eso.
Canto a toda horas y esa ha sido la clave de mi felicidad, pues yo creo que si la vida no la hacemos canción viviremos vacíos, si no hay música llegan muchos ruidos. La música alimenta el alma.
He tenido oportunidad de cantar misas solemnes con el acompañamiento con Orquesta de Cámara, la interpretación de cantos gregorianos y en latín que se traducen en oraciones como en la Misa Solemne de Resurrección; y en el Ayuntamiento de Campeche en conciertos con la Orquesta Típica “Ah Kim Pech”.

¿Todos pueden cantar?
Claro que sí. Es claro que no todos nacen con una voz privilegiada, pero como maestra tengo claro que también existen los deseos y el trabajo, pues el que persevera alcanza.
En definitiva el mérito es muy grande cuando alguien no tiene la facilidad, la voz, y sin embargo lo logra como resultado de disciplina, perseverancia y entrega.

¿Es apreciada la música sacra?
Es necesario mayor impulso, la música sacra está muriendo, debemos valorarla y conservarla, es parte de nuestra identidad cultural e histórica. Ojalá que cada vez más sean los que se interesen en ella.