Para Landy, no hay nada imposibles

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Sin jamás imaginarlo, una casualidad de la vida llevó a Ermilandy Noemí Escamilla Maldonado a convertirse en la primera fotógrafa que los medios de comunicación en Campeche recuerden. Creyente de la igualdad de género, inició apoyando a su compañero de vida a tomar algunas gráficas hace 7 años y desde entonces la cámara se ha convertido en su mejor colega. Ella es el principal ejemplo de que sin importar la edad, cada día es una oportunidad para cumplir las metas que se proponga.

¿Usted encontró a la fotografía o ella la encontró a usted?
No es la clásica historia de que “siempre quise hacer algo hasta que lo conseguí”, porque realmente mi historia no comienza así. Mi esposo es fotógrafo y siempre llegaba a casa platicándome sobre su día, de cámaras, ángulos y flashes, y siempre terminaba aburrida porque no entendía nada de lo que decía. De igual forma lo escuchaba, para ese entonces me dedicaba al hogar y a vender dulces típicos caseros en el mercado, ese era mi fuerte y ya tenía bien establecida mi cartera de clientes. Sin embargo, un día mi esposo me propuso ir a tomar unas fotos porque el tiempo ya no le permitía hacer más, y sin dudarlo le dije que sí. Creo firmemente que las parejas se deben apoyar en todo, así que solo me enseñó el funcionamiento básico de la cámara y con la misma me fui a hacer fotos, para mi sorpresa habían quedado muy bien para no tener noción de lo que era esta profesión.

¿Qué se siente ser la primera periodista gráfica de Campeche?
Creo que en este momento se vive una gran igualdad de género. Nunca me sentí rechazada por los compañeros, al contrario, desde el primer momento me sentí apoyada, dándome consejos para optimizar mi trabajo, no sé ellos como me vean pero me siento parte de ellos. Además, la mayor parte del tiempo trabajo a lado de mi esposo Humberto, así que el periodismo gráfico se ha convertido en un espacio más de convivencia familiar más allá de tener un empleo que nos provee de ingresos para mantener nuestro hogar y los estudios universitarios de nuestro hijo más pequeño.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Conocer gente, andar de un evento a otro, la adrenalina de estar a tiempo y cubrir en el momento exacto cada una de las imágenes que se requieren para que el lector entienda el contexto de una nota; servir de portavoz de la ciudadanía cuando se nos acercan para denunciar alguna anomalía en su calle o colonia. Definitivamente este trabajo es muy noble y me ha dado las mejores satisfacciones de mi vida.

¿Cuál sería su consejo para quienes se sienten limitadas por su edad o género?
¡Qué se arriesguen! Salgan, trabajen, conozcan, que la edad o sus conocimientos no sean una limitante para atreverse a aprender algo nuevo todos los días. Las personas que no trabajan no están activas y si no están activas vienen las enfermedades. Cada día se abren nuevas oportunidades para las mujeres, este es mi caso y estoy muy feliz de poder desarrollarme en un espacio donde todos somos vistos y tratados como iguales. Apoyo a mi esposo, a la economía de mi hogar y eso está bien; siempre he dicho que tanto la mujer como el hombre deben aportar en casa para tener una mejor calidad de vida y en mi casa siempre ha sido así, y esos mismos valores les hemos enseñado a nuestros hijos.

Una entrevista de Anabel Martínez  / Fotografía: Humberto Cu