Mumami es la esencia del mundo maya

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Por: José May Castillo 

Aunque su profesión dista mucho de las verdaderas obras de arte que realiza con el proyecto Mumami, Fernando Pastor Rodríguez Ortegón aporta su “granito de arena” para conservar y difundir los usos, costumbres y tradiciones de los pueblos mayas.
Rodríguez Ortegón compartió para Novedades Campeche su proyecto de nombre “Mumami”, que significa Mundo Maya en Miniatura, con el cual es identificado por mucha gente de la región, además de dar a conocer, promocionar, conservar y difundir los usos, costumbres y tradiciones del mundo maya al cual pertenece Campeche.

¿Qué te lleva a dedicarte al proyecto?
En realidad, antes yo hacía maquetas a escala en madera, que más bien eran réplicas de algo, y de ahí surgió el interés por el proyecto.

¿En qué año empezaste a realizar estas obras de arte en miniatura?
Ya tiene como 12 años, en realidad yo soy meteorólogo, algo muy diferente al Mumami, pues en el CBTIS salí con una Carrera Técnica en Construcción y de ahí mi afición por hacer maquetas, las cuales hacía antes de papel y después de madera. ¿Porqué de madera? pues mi papá tenía un pequeño taller de carpintería, que era como un hobby, hasta que un día me encargaron una representación a escala de la iglesia de San Román.

¿Cuál fue tu primer trabajo?
Mi primer trabajo fue realizar a escala la fachada de la iglesia de Calkiní: San Luis Obispo, lo cual ya tiene como 15 años más o menos y cuando la entregué me pidieron que si no podía ponerle muñequitos y bueno, compré aquellos que venden para arquitectura hasta que alguien me dijo “haz la representación del Cristo Negro de San Román”. Pero no había dónde comprar una imagen del Cristo Negro en miniatura y por eso comencé a tratar de hacerlos de madera, pero no se podía, utilicé pasta y tuve que experimentar con diferentes materiales hasta que logré hacer una mezcla con pasta para cerámica a base de polvo y varios materiales más para evitar el paso de la pieza por el horno.

¿Es laborioso?
Sí, porque son figuras en miniatura, pues son maquetas pequeñas, de acuerdo a la escala que se maneja son de 70 a 80 centímetros. En un principio quedaban de diferentes tamaños pues buscaba una escala que le gustara a las personas y que resultara atractivo, cuando lo hice me quedó muy bien la primera vez, gustó porque era algo novedoso hacer una representación a escala y de ahí hasta la fecha le continué.

¿Cuánto tiempo te lleva hacer un trabajo?
Las miniaturas, haciendo alguna actividad, nos lleva entre 4 y 5 horas.

¿Cuál es la esencia?
Yo me aboqué más a lo que son los usos y costumbres del mundo maya y a escala las he podido elaborar hasta de 20 a 25 centímetros y personas de entre 7 y 9 centímetros, de ahí se me ocurrió la idea de hacerlas más pequeñas, porque entre más pequeñas, más valor comercial tienen y son más apreciadas por los coleccionistas.

¿Con el Mumami ha despertado el interés de otras personas fuera de la entidad?
Me acuerdo que una vez me habló un artista de Metepec que realiza el árbol de la vida preguntándome que cómo hacíamos a esa escala las figuras, pues es muy difícil hacerlas con barro y aunque ahí las hacen es muy delicado por los materiales que utilizan, sobre todo porque cuando se les pone estructura de metal no salen por el diminuto tamaño.

¿De ahí que ha pasado?
Lo hemos venido perfeccionando, pero ya dejamos de hacer maquetas y me gustó más la idea de interactuar las miniaturas con objetos cotidianos, con comidas, con todo lo que es parte de los usos y costumbres del mundo maya y luego subirlas a las redes.

¿Qué esperas del proyecto?
La idea es tener una galería o museo Mumami con los usos, costumbres y tradiciones mayas algún día, no quitamos el dedo del renglón y esperamos poderlo lograr.

¿Has participado en algunas exposiciones?
Hace 2 años empezamos a salir porque nos lo pedían, por las redes sociales tenemos más de 12 mil seguidores pero querían verlo en persona, aunque el detalle es que como son figuras muy pequeñas la gente las quiere tocar y a veces se las llevan y no nos las devuelven, por eso no hemos vuelto a salir, y aunque es un trabajo muy delicado también es muy bonito.

¿Qué lugares has visitado?
Ya estuvimos en la tradicional feria de Calkiní, también en la Casa de Arte “San Pablo”, este último lugar fue inolvidable porque en un día había más de 600 personas, estuvimos 11 días y llegaron más de mil 600 gentes entre estudiantes, seguidores de Villahermosa y de estados vecinos.

¿Qué se siente ver esa respuesta?
Se siente bonito porque uno nunca se imagina el alcance y la trascendencia del proyecto con gente de Campeche, Yucatán y Quintana Roo e incluso parte de Tabasco interesados en ver la figura de una mujer elaborando el tradicional chocolate, moldeando la tablilla de chocolate y que se sientan identificados con ello.

¿Qué se ha logrado con esas obras de arte?
Los objetivos principales que son preservar y difundir los usos, costumbres y tradiciones de los pueblos mayas, ahora la meta es tener un espacio propio donde la gente pueda observar el trabajo en miniatura pero con protección, para evitar que se lleven las figuras.