Maestro del jipi y la palma

6

Con más de 50 años tejiendo sobreros de jipi y palma, Antonio Acosta Centeno, de 69 años de edad, asegura que este es un oficio que vale la pena ejercer pues pone en alto el nombre del poblado de Bécal, lugar al que viaja todos los días para vender sus artesanías.

¿Cómo aprendió el oficio?
Yo era apenas un niño cuando empecé a ver que mis abuelos tejían en las cuevas, este fue un oficio que aprendí porque ellos me enseñaron. Soy originario del poblado de Bécal, famoso por sus sombreros tejidos; desde los 19 años empecé a tejer y desde entonces he elaborado los sombreros, los fabrico y los vendo en la ciudad del Camino Real.

¿Qué tan difícil es esta labor?
Pues es difícil porque cada pieza requiere atención y mucha dedicación para que pueda salir como esperamos y como queremos, pero al final el esfuerzo vale la pena, porque con mis manos puedo realizar diversas artesanías, como los sombreros, los abanicos y hasta llaveros tejidos, aunque me gusta más hacer sombreros.

¿Con qué frecuencia viaja a la ciudad para vender sus productos?
Viajo cada semana, principalmente el fin de semana, que hay eventos culturales, para que los turistas vean el trabajo porque ellos son los únicos que lo compran.
En estas épocas que no hay visitas de turistas nuestro ingreso es menor, porque si no hay turismo no vendemos nuestros productos.
Lamentablemente a la gente de aquí no le interesa tener un sombrero tejido por gente del Estado, y es lamentable.

¿Cuál es el llamado a los campechanos?
Pues que consuman lo que los artesanos locales hacemos, solo así se podrá tener una mejor economía, que piensen en que cada vez que compran una artesanía están fomentando que más personas sigan conservando este oficio y que sus familias tengan ingresos por ello.

¿Cuál es el proceso de cada sombrero?
El proceso es desde el sembrado de la palma hasta la cosecha de la misma y con base en la hoja es como sabemos qué tipo de sombrero realizaremos.
Hay de una partida hasta cinco partidas, la de una partida dura dos días para tejerlo, la de dos y tres partidas tarda hasta cuatro días en hacerlo, y el sombrero en el que te llevas hasta tres semanas en elaborar es el más delicado pues es de cinco partidas, porque es un sombrero que no queda rígido, el tejido es más fino, y por lo regular lo consumen para después usarlo en la playa.
Después de que son tejidos se deja secar, se tiñe, se blanquea, se asolea y luego se mete a la cueva por última vez para que con la humedad agarre la forma que queremos darle.

¿Qué precios manejan en cada sombrero?
Depende de la calidad del sombrero. El más económico, que es de jipi, cuesta 350 pesos, manejamos de 500 de 700 pesos y el más caro es de 3,500 pesos, que es el que se maneja de cinco partidas. Pero además mi familia y yo ofrecemos a los que visitan el poblado de Bécal un paseo guiado por las cuevas, y se les muestra el proceso de tejido de cada sombrero, para que sepan lo importante que es valorar cada artículo que como artesanos elaboramos.